Tinieblas

Era un mundo sumido en tinieblas en el cual reinaba la oscuridad. Y entonces, se encendió la luz. Posteriormente, surgieron montes, ríos, árboles, mares y toda clase de animales. El planeta se hallaba en perfecto equilibrio y armonía. Un perfecto ecosistema en el cual las criaturas gozaban de plena libertad y tranquilidad para pacer tranquilamente en las praderas. Los montes se hallaban libres de desperdicios, las aguas de los riachuelos y manantiales se deslizaban claras y transparentes. Pero entonces, Madre Natura tuvo la brillante idea de crear al hombre, ese ser egoísta y pernicioso que sólo piensa en sí mismo y en destruir todo cuanto encuentra a su paso.

Los animales fueron cazados, enjaulados, utilizados para toda clase de trabajos; los árboles fueron reducidos a cenizas, convertidos en muebles… fueron las víctimas del progreso. El planeta pasó de ser un mundo equilibrado y armonioso a ser el preludio de una catástrofe inevitable. Y entonces, cuando los montes no sean más que montañas de desperdicios, la capa de ozono pase a ser una atmósfera de gas homicida, los animales desaparezcan de la faz de la tierra, el mar se transforme en un montón de residuos tóxicos, en definidas cuentas, cuando el hombre finalice su labor de destrucción, este mundo regresará a sus orígenes:

las tinieblas