Tres muertos menos cada día

Estaba yo practicando mi deporte favorito, cuando he caído en los informativos de Antena3, donde he podido oír una buena noticia, algo a lo que no estamos muy acostumbrados últimamente: desde la implantación del carné por puntos el número de muertes en accidente de tráfico ha descendido a razón de tres muertes menos por día.

Dado que no encuentro la noticia en la web de Antena3, espero que os conforméis con la misma noticia publicada en El Mundo y en El País. Si a alguien le molestan estos medios en concreto, que busque otras fuentes. Me gustaría poneros un enlace a la web de la DGT, pero no encuentro por ningún lado la fuente original de tales datos.

En números absolutos 3 vidas diarias son muchas vidas, es algo de lo que todos deberíamos alegrarnos. Pero la cifra relativa no se queda atrás: por lo visto desde la entrada en vigor del carné por puntos han fallecido 225 personas, mientras que en el mismo periodo del año pasado fallecieron 293, con lo cual la cifra de este año es (aproximadamente) un 77% de la del año pasado. Un descenso más que notable. Permitidme que me vuelva a alegrar por ello. Qué carajo.

Pero una duda asalta mi mente: ¿cómo podemos estar tan seguros de que tal descenso se debe al carné por puntos? Tal y como comentan las dos fuentes citadas, el director general de Tráfico no dudó en vincular el descenso en la siniestralidad con el carné por puntos, pero con un espíritu escéptico no podemos más que rendirnos a la evidencia que entre esos dos hechos sólo podemos constatar con total seguridad una relación de temporalidad (uno y otro coinciden en el tiempo), y no una relación de causalidad (¿uno es consecuencia del otro?). De la diferencia entre simultaneidad y relación causal saben un rato los pastafaris, y me consta que abundan los seguidores de esta doctrina en este antro de perdición llamado Barrapunto (dicho sea con todo el cariño del mundo).

La intuición me dice que realmente existe esa relación de causalidad, pero la razón me dice que no hay ninguna evidencia. Que las casualidades existen. Que en ese descenso pueden haber incidido muchos otros factores. Por ejemplo:

  • El calor. Cuanto más calor hace menos ganas tienes de conducir, y este verano está siendo particularmente caluroso. Es probable que menos gente se haya echado a las carreteras, y menos tráfico implica menos accidentes.
  • La economía. No hace falta que os cuente que la cosa ta mu malita, que los euros cada vez duran menos, y pagarse unas vacaciones en verano no es tarea fácil para todas las familias, ni correrse una juerga cada fin de semana está al alcance de todos los jóvenes. Esto podría provocar que menos gente salga a las carretras en dirección a Benidorm o en dirección a su antro de perdición (esta vez sin ningún tipo de cariño) de fin de semana favorito. Y nuevamente, menos tráfico supone menos accidentes.
  • Las campañas de sensibilización. El carné por puntos no es la única medida desesperada adoptada para tratar de reducir la siniestralidad en las carreteras, la DGT ha puesto en marcha todo tipo de campañas publicitarias para ver si de una (puta) vez empezamos a valorar nuestras (putas) vidas cuando nos sentamos al volante. Ha puesto en marcha campañas para convencernos de que usemos el cinturón, de que usar la vía pública como un circuito de competición no es “guay”, de que cuando salimos de juerga es buena idea que nos turnemos para mantenernos sobrios uno distinto cada vez para poder llevar al resto a casa sanos y salvos, de que el casco sirve para algo más que para cocer lentamente nuestras neuronas… ¿y si finalmente alguna de estas campañas ha empezado a calar en las mentes de nuestros conductores? Quizás esta hipótesis es la más débil de todas, sobre todo conociendo el nulo efecto que han tenido otras campañas con anterioridad, pero os lo digo con total sinceridad, ojalá fuera ésta la auténtica causa: que de una vez por todas la gente comprendiera lo que se juega en la carretera. El resto de motivos… que si me multan, que si me quitan el carné, que si no tengo dinero para irme de vacaciones o irme de putas… me parece lo más patético del mundo. ¡Coño, que tu vida vale mucho más que una maldita multa, el puto carné, o unas vacaciones casposas en Cutrelandia! En todo caso, por muy débil que sea esta hipótesis, es una explicación posible.

Por supuesto, el señor director general de Tráfico prefiere atribuir esos buenos resultados a su propio mérito, de la misma manera que sucumbiría a la tentación de atribuir a factores externos un mal resultado. Eso es parte de la condición humana, viene en el pack.

Pero incluso superando esta barrera de escepticismo y asumiendo que realmente este descenso se debe al celebérrimo carné por puntos… ¿cuánto durará esto? Recuerdo cómo en los primeros días del presente mes de julio, recién entrado en vigor el tema de los puntos, la gente estaba muy pendiente de las infracciones que cometía. Algo que me hizo gracia fue ver a un grupo de taxistas esperando en la parada a que fueran llegando clientes, y mientras tanto, comentaban las infracciones de quienes pasaban por delante. “Mira, ése de ahí, por ese giro que ha hecho, ya habría perdido tres puntos. Y ése de ahí, dos. ¿O eran cuatro?”. O una señora increpando desde su vehículo a otro conductor por una maniobra irregular, sacando el brazo por la ventanilla, “¡tres puntos menos, colega!” (como Chicho Terremoto, pero al revés). Un mes antes habría gritado “¡dónde vas, anormal, así te estampes contra una farola, joputa!”, como mínimo. Durante unos días la gente fue súper-escrupulosa con las normas de circulación (como peatón empedernido he de destacar que nunca me había resultado tan fácil cruzar en paso de cebra), de la misma manera que los fumadores fueron súper-escrupulosos con el tema de los espacios sin humo en las primeras semanas del presente año al entrar en vigor la conocida como Ley Anti-Tabaco. ¿En qué medida ha influido el “efecto novedad” en el descenso de la mortalidad al volante? ¿Cuánto durará ese “efecto novedad”?

Espero y deseo equivocarme, y que el carné por puntos se revele como la mejor medida contra la siniestralidad en la conducción. Pero hay que ir preparándose para la decepción.

Que el Gran Spaguetti Volador os guarde.

Publicado en Barrapunto