‘Apocalipsis Zombie’ se despide del cyber-mundo

¿Os acordáis de la gripe aviar? Sí, ésa que tanto miedo dio a finales del año pasado, y al final nada. O casi nada. Ésa fue, si mal no recuerdo, la excusa que encontró un abogado gallego para iniciar el hilo argumental de una peculiar historia del fin del mundo. Peculiar no precisamente por el planteamiento: una extraña enfermedad altamente contagiosa se extiende por el mundo, convirtiendo en zombi a todo el que se cruza en su camino. La de películas de serie B, C y D que se habrán rodado entorno a ese argumento… Se trata de una historia peculiar, sobre todo y ante todo, por su medio de difusión y lugar de gestación. Internet.

Apocalipsis Zombie es un desastre narrado en primera persona con forma de diario personal por parte de un superviviente, narrado en forma de bitácora. Hace unos años la palabra bitácora me traía a la mente el mar, las estrellas, y los astrolabios, pero hoy me trae a la cabeza otra cosa muy distinta, hoy me sugiere comunicación instantánea a escala planetaria, me trae a la cabeza la democratización (y vulgarización, para bien y para mal) de la información, la cultura, y el arte.

Apocalipsis Zombie no es sólo un compendio de escritos publicado por un abogado gallego en una bitácora de LiveJournal, AZ es un ejemplo de retroalimentación. La historia del afortunado propietario y amigo de Lúculo y Pritchenko que bebía las ideas de sus lectores, mientras estos sorbían ansiosos las de él. Alrededor de esta historia han surgido multitud de historias paralelas, unas buenas y otras malas, y cientos de personas (tal vez miles) han esperado ansiosos una nueva entrega de esta historia, no sólo para poderla paladear y deglutir, sino para poderla aliñar, para poder aportar sus propios ingredientes, y ser parte activa de la narración.

He de reconocer que nunca me han gustado las historias de zombis. De pequeño me daban miedo, y ahora me saltan la risa floja. Y sin embargo, al poco de conocer de la existencia de la citada bitácora apocalíptica, por cuando ésta tenía apenas un par de semanas de vida, me enganché. Me enganché como un yonqui. A ver, cuidao, que yo controlaba, eh… lo habría dejado cuando quisiera. Pero no quería. La verdad es que nunca he participado de esa comunidad que surgió alrededor de la historia de este gallego, creo que sólo he llegado a escribir dos mensajes en la bitácora, y como usuario anónimo. Además, al principio leía las historias paralelas montadas por los lectores, pero al final lo dejé, porque por lo general eran demasiado caóticas, y muchas veces contradictorias entre sí. Y qué queréis que os diga… más de una y más de dos veces he detectado en el relato lo que para mi gusto son defectos de estilo. Por ejemplo, lo de narrar los hechos siempre “a toro pasado”, nunca en riguroso directo. Coño, pues ya sabemos que se salva, si no no estaría contándonos lo sucedido. Todos sabemos que el prota sobrevive, pero podríamos olvidarnos de ello y zambullirnos en la historia si el autor nos permitiera prescindir de ese pronóstico. Y por muy mal que me caiga Pérez-Reverte, he de reconocer que coloca los exabruptos y las salidas de tono con mucho mejor estilo que el autor de AZ, que los ha dejado caer (en contadas ocasiones) en lugares poco apropiados para mi gusto.

Y ahí me tenéis, siguiendo una historia de una temática que no me gusta, narrada con un estilo con ciertos defectillos, y que cuenta con una comunidad en la que no he hecho siquiera amago de integrarme… y he devorado cada entrega con un interés malsano que me ha hecho disfrutar de cada palabra. Incluso de los exabruptos. Esa bitácora se ha ganado a pulso un lugar en mi lista de visitas diarias.

Pero todo lo bueno se acaba, y hoy le ha tocado echar el cierre a Apocalipsis Zombie. El autor da sus motivos, que desde mi punto de vista sobran. “Ey, chicos, que cierro el chiringuito; no hace falta que me deis las gracias por los momentos que os he regalado”, y a correr, no se le puede pedir más. A mí, la verdad, me ha partido por la mitad, porque la historia no estaba tan madura como para ir zanjándola, pero la verdad es que entiendo que lo haga. No sólo por los motivos personales, que, repito, no tendría ni que haberlos mencionado (le felicito desde aquí por el éxito profesional que está alcanzando). Lo entiendo por los motivos meramente estilísticos.

La verdad es que yo, que no soy ningún entendido del género, no acierto a imaginar por dónde se puede desviar el hilo para que no resulte repetitivo (corre – dispara – horrorízate – huye – golpea – laméntate…). Se me ocurre que ahora que el desastre ya está confirmado, o lo abandonas como conflicto irresuelto (que no estaría mal), o sólo queda resolver el nudo de alguna manera. Podría encontrar la vacuna, pero sería menos verosímil que la propia plaga. Podría encontrar el modo de acabar con todos los zombis al descubrir por casualidad que son vulnerables a la Coca-Cola, a la música de Verdi, o a las amapolas verdes de Madagascar, pero eso sería demasiado patético, sólo demostraría una completa incapacidad de deshacer el nudo argumental. ¿Y crear una nueva sociedad al margen del desastre del continente, en una isla? No es un argumento muy original, pero daría el pego. Hace unos meses leí una novelucha de ciencia-ficción (pura casualidad, pues no soy aficionado al género), La noche de los trífidos o algo así, que resultó ser secuela/tributo de una anterior (cuya existencia desconocía), en la que unas plantas carnivoras se hacen con el control del planeta. La secuela comenzaba en una isla en la que se habían mantenido a salvo de los trífidos y habían formado una nueva sociedad en base a nuevas normas de convivencia, forzados por la situación excepcional. ¿No valdría ese final para Apocalipsis Zombie? ¿No podrían él y Pritchenko preñar a la pelirroja y a las monjas para dar paso a una nueva estirpe de supervivientes? Además dejaría abierta la posibilidad de una secuela que narrara la reconquista del planeta por parte de la especie humana. Vale, no es un hilo argumental original, pero al menos no está tan manoseado como la bala mágica. Además, admitámoslo, el propio argumento de la historia (los zombis nos invaden) no es precisamente original, no es ésa su principal virtud.

En fin, que me voy por las ramas. Que nuestro amigo gallego ha decidido cerrar el grifo en la Red, y publicar la novela junto con el final inédito en papel. Supongo que para aprovechar el tirón de la Red, y si no para hacerse millonario (dudo mucho que venda una porrada de ejemplares, aunque ojalá sea así, e incluso lleven la historia a la Gran Pantalla), al menos sí para darse el gustazo de publicar una novela en papel, algo que en esta era de Internet sigue teniendo su morbillo. Yo, si estuviera en su lugar, me sentiría profundamente orgulloso, y me haría una camiseta con la portada del libro en el pecho, la contraportada en la espalda, el lomo en la manga derecha, y un autógrafo en la izquierda para lucirla los días de fiesta.

Por mi parte, le doy las gracias por su tiempo, y le deseo la mejor de las fortunas con la publicación de su libro. Si un buen día me lo encuentro en el estante de una librería y no es muy caro, seguramente lo compraré, pese a que no tengo costumbre de comprar novelas (para eso está la biblioteca municipal). Y le animo a que más adelante repita experiencia, y vuelva a empezar una nueva historia en la Red, a poder ser de temática totalmente diferente, sin compromisos, a su bola, aunque sea una página al mes. Ese momento de ilusión en el que descubres que hay un nuevo texto y te lanzas a leerlo de inmediato dejando de lado todo lo que estás haciendo bien vale un mes de sequía.

Publicado en Barrapunto