Estrenando mi tomtom

Hoy estoy feliz y dicharachero como un niño con zapatos nuevos. Os cuento. Harto de perderme cada vez que salgo de un radio de diez kilómetros, y de aparecer en casacristo por tomar un desvío equivocado en la autovía y no darme cuenta de mi error hasta haber recorrido unos cuantos campos de fútbol, el otro día decidí comprarme un GPS. El domingo estuve echando un vistazo aquí y allá, y al final llegué a la conclusión de que el destino me estaba reservando un TomTom One Iberia. Seguro que muchos de vosotros habríais comprado otro aparato, diez veces más funcional y tres veces más barato, pero teniendo en cuenta que soy un completo ignorante en estos temas, creo que he hecho buena compra. O al menos quiero convencerme de ello. 😛

Buscando aquí y allá, encontré que ese GPS ronda los 240 euros en varias tiendas (por ejemplo, en el MediaMarkt), mientras que en AreaPC me ha salido por 200 euros (IVA y gastos de envío incluidos). No es que sea calderilla, pero no me arrepiento. El mismo domingo me registré, hice el pedido, y realicé el pago vía transferencia bancaria (pagando euro y medio de comisión, por cierto). El lunes aún no se había confirmado el cobro (cosa de los bancos), pero el martes a la mañana ya habían recibido la pasta, y me aseguraban que tendría el invento en mis manos en 24 horas hábiles. Ayer fue festivo, y hoy, cumpliendo las 24 horas, me ha llegado vía SEUR. ¡Ya estaba impaciente!

Me he pasado casi toda la tarde dando vueltas con el coche (en agosto sólo trabajamos por las mañanas), poniendo a prueba la inteligencia de mi nuevo amigo Tom^2, y acostumbrándome a la lógica de sus indicaciones. Por ejemplo, si te dice “gire cuando pueda”, se refiere a que des media vuelta, que te has salido del recorrido y si te descuidas terminas en las Bermudas. He guardado en memoria algunos destinos que previsiblemente tendré que visitar asiduamente, he profundizado en su menú de configuración hasta el fondo…

El aparato trae una tarjeta de memoria SD, que permite guardar las actualizaciones y ampliaciones, algunas gratuitas y otras de pago, que se pueden obtener de la web, y meter en la tarjeta de memoria vía USB (también soporta bluetooth, pero es demasiado avanzado para mí). Para la gestión de tales actualizaciones incluye un CD con software que aún no me he molestado en probar, pero apuesto la nariz a que sólo funciona en MS Windows (y con suerte, en Wine).

La cuestión es que he recordado que tenía por ahí un lector USB de tarjetas SD (le metes la tarjeta, y funciona como si fuera un pendrive), que compré por cinco o seis euros para la tarjeta de la cámara de fotos de mi madre. He introducido la tarjeta y… ¡ajajá!, todos los archivos están ahí, listos para que yo les meta mano (con respeto, por supuesto). La tarjeta es de alrededor de 250 MB, y tiene ocupados 211 MB, 4 de ellos correspondientes a los mapas de las Islas Canarias, y 171 a la Península Ibérica. El resto lo iré identificando poco a poco. Una rápida prueba de concepto ha consistido en editar la imagen splash.bmp (creo que su nombre es bastante descriptivo, ¿verdad?). He introducido la tarjeta en el cacharro, lo he encendido… ¡y funciona! Je, je, lo primero que voy a tunear es la imagen que se carga al encender, y luego tunearé la imagen que se carga al apagar (suspend.bmp).

Encuentro un settings.dat que parece binario, un statdata/triplog-2007-08-16.dat también binario que (si no me equivoco) guarda un registro de mis itinerarios, un licences/EULA-Spanish-NO_US CAN.txt que he leído con la rueda del ratón, un archivo que me dice que parte del software es GPL, y que el código fuente se puede obtener de aquí (también incluye una copia de la GNU/GPL)… Vaya, sorpresa… ¡usa un kernel Linux toqueteado!

Quizás una de las cosas más interesantes está en el directorio voices, que según parece son archivos en formato Ogg Vorbis, y se los puede tunear uno mismo si tiene paciencia [Edito: instrucciones en la lengua de Cervantes]. Voy a ver si encuentro un buen imitador de Homer Simpson o de Darth Vader, para que sus voces me indiquen el camino a la perdición. 😀

Lleva apenas unas horas conmigo, y ya le he cogido cariño. Es tan mono…

Post-edición, 2007/08/17, 19:51 h. Me veo en la obligación de realizar algunas matizaciones, y aportar otros datos.

Primero, no es necesario usar un lector USB de tarjetas para acceder a los archivos de la tarjeta SD. Basta con enchufar el aparato con el cable USB que trae de serie, encenderlo, cuando nos pregunta “¿desea conectar con ordenador?” pulsar “sí”, y listo, funcionará exactamente igual que un pendrive cualquiera.

Segundo, efectivamente, el software que contiene el CD es para MS Windows (y MacOS), pero por lo visto funciona con Wine (no lo he probado).

Tercero, por lo visto existe un proyecto para sustituir los componentes privativos por software libre. Les seguiré la pista de cerca.

Cuarto, ten cuidado al manipular la tarjeta SD. Soy un poco manazas, y a la primera de cambio el GPS me ha dejado de funcionar por sacar la tarjeta cuando no debía. Afortunadamente había tomado la precaución de hacer una copia de respaldo de todos los archivos, y la solución ha sido formatear la tarjeta y volver a copiarlos.

Quinto, antes de nada, haz una copia de respaldo de la tarjeta SD. No esperes encontrar una copia de los mapas en el CD que acompaña al paquete.

Sexto, cualquier tarjeta SD sirve. La cámara de mi madre tiene una tarjeta de 1 GB, si se descuida se la cambio, y así también puedo usarlo como pendrive. 😛

Séptimo, cuando arranca, mi GPS es más chulo que ninguno. He puesto “Linux” y no “GNU/Linux” porque parece que no lleva mucho código GNU, que sólo utilizan sus herramientas para compilar el software. Pero acepto correcciones. También acepto sugerencias para la imagen que muestra al apagar, que de momento es así. Seguro que entendéis la coña. 🙂

Octavo, nunca está de más saber dónde hay radares, y que tu copiloto virtual te avise unos metros antes.