De Cádiz para arriba, todo está cerca

balanza El papel de un abogado en un juicio suele ser, por norma general y cuando no es el propio abogado el encausado, defender los intereses de alguna de las partes. No obstante, hay veces en las que toca defender a los testigos. Imagina, por ejemplo, que eres un humilde trabajador residente en la localidad guipuzcoana de Lazkao, y un buen día, sin comerlo ni beberlo, te citan como testigo en un procedimiento civil de un juzgado próximo a Santander.

Por supuesto, tus obligaciones como ciudadano son lo primero, pero ¿no podrían venir ellos a mí, y no al revés? Así que entra a nuestras oficinas el humilde lazkaotarra, y me pide ayuda. Tranquilo, vamos a ver qué podemos hacer. A ver si es posible que prestes testimonio en un juzgado más cercano. A ver si con una llamadita aclaramos el tema…

Llamo al Juzgado, y me atiende una amabilísima funcionaria. Le explico la situación, y le pregunto si sería posible prestar testimonio en el Juzgado del domicilio del testig…. “No”, me responde sin casi dejarme terminar la frase. ¿Pero “no – no”, o “no – tal vez”? Es que hay un artículo 169.4(2) LEC (enlazado más arriba) que dice que existe la posibilidad. Cosa distinta es que sea remota, pero existir, existe. Como me ve poco convencido, me explica, para que me quede claro, “mire, para su Señoría, de Cádiz para arriba, todo está cerca”. Más claro, agua.

En fin, al menos le pagarán el kilometraje, e incluso el café. Sí, sí, el café. A partir de cierta distancia, no se repara en gastos. Eso sí, las horas de trabajo perdidas las asume el empleador (art. 37.3.d ET), puesto que acudir como testigo a un juicio es un deber inexcusable de carácter público.

2 pensamientos en “De Cádiz para arriba, todo está cerca

  1. Tu pobre testigo, si todo va bien, tiene por delante un calvario de desplazamientos, horas de espera en el pasillo y potenciales (y muchas veces previsibles) suspensiones del juicio para el que está llamado. Eso si todo va bien. Si va mal….

    [No conocía tu blog, ya te tengo en mis favoritos. ¡Ánimo y que no decaiga!]

  2. Los absurdos del Juzgado (y los personajes que pululamos a su alrededor) nunca acaban. Resulta que este buen señor se presenta allí, puntual como un reloj alemán, y se encuentra con que las partes han llegado a un acuerdo in extremis, así que no necesita testificar. ¿Por qué siempre dejamos las componendas amistosas para el último momento? Si las partes hubieran hablado un par de días antes, este buen señor podría haberse ahorrado el paseo. Al menos parece ser que sí le van a abonar el kilometraje y el café. Y digo “parece”, porque todavía no me ha confirmado que le hayan hecho el ingreso.

    PD: En cuanto a este blog, de momento es un poco errático, pero tengo intención de darle un impulso a corto/medio plazo. Ya tengo algunos artículos de mayor calado medio planificados, incluso alguno ya comenzado. Espero que no te arrepientas de haberme añadido a tu lista de “leguleyos blogosféricos”. Tú aún no estás en la mía porque te tengo en observación desde hace poco, y aún no has pasado el periodo de cuarentena. Pero evolucionas positivamente. 🙂

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