¿A quién no le gusta el buen vino?

WINE - Origen de la imagen: winehq.org Acabo de recibir la llamada más surrealista de todas las llamadas surrealistas que alcanzo a recordar. Me llaman de un móvil desconocido (raro es que no usen número oculto), contesto, y me habla una amabilísima voz femenina, que sabe mi nombre y apellidos, y dice llamar de no-sé-qué bodega de Ribera del Duero. Me dice que estuvieron haciendo una cata no-sé-dónde unos compañeros de Bilbao (¿Bilbao?), y que alguien le facilitó mi nombre y teléfono, y que le consta que me gusta el buen vino.

Ella ya iba encarrilada, pero le freno, “pues le han informado mal, porque lo cierto es que no bebo alcohol”. Cosa que es cierta, y no un farol para desembarazarme de quien tiene obvias intenciones comerciales. Hay quien se chotea de mí cada vez que pido Nestea en los bares (es que odio el mosto). Bueno, a ver, en cumpleaños y celebraciones algo de sidra y un culín de cava sí que puedo soportar. Pero ¿vinazo?, ¡por favor!, si casi me entran mareos sólo de olerlo…

Se disculpa, se despide, y adiós muy buenas. Una venta menos. Ni tiempo he tenido de parar a pensar que a lo mejor debería haberle pedido que me contara de dónde ha sacado mi número, por eso de la LOPD. Bien cierto es eso de que en casa del herrero…

Dado que (obviamente) no he sido yo quien se lo ha dado, ni es posible que ningún conocido mío se lo haya dado (quienes tienen mi número de móvil o son clientes, o me conocen lo suficiente como para saber que no me interesa el vino), deben de haberlo obtenido de alguna fuente de acceso público. Y como no suelo ir dejando por ahí mi número de móvil… sólo se me ocurre que lo hayan obtenido de la web del Colegio de Abogados. Lo que me hace pensar que el colectivo de abogados es un buen target comercial para los vendedores de bebidas.

Que a los abogados les gusta el pimple como a los que más, vamos. Y al que no le guste el vino es un animal…