[:es]Y a la tercera semana, resucitó[:]

[:es]mi pobre coche El pasado 25 de junio de 2009 circulaba yo por el Paseo de Vizcaya de Donosti, por el concurridísimo carril central, cuando el exceso de confianza me jugó una mala pasada. Iba hablando de algo intrascendente, no sé si el sexo de los ángeles o los ángeles del sexo, y no recuerdo por qué, me puse a señalar hacia la izquierda, desviando un instante la vista. ¡Frena, frena, frena!, pero ya era demasiado tarde: mi pobre coche murió en el impacto contra la parte trasera de una furgoneta que se había detenido, no sé por qué, ni importa. Murió entre estertores, queriendo vivir mientras la vida se le escapaba a borbotones por un radiador herido de muerte, mirándome con sus ojos, tristes, suplicantes, impotentes, mientras el asfalto se teñía de oscura tragedia.[:] Sigue leyendo