Por qué pensárselo dos veces antes de pulsar ‘enviar’
A través del blog de Paloma Llaneza descubro la curiosa y desastrosa anécdota (disponible una traducción aproximada) de una joven con los dedos ligeros que, sin pensarlo demasiado, se dedicó un buen día a poner a caer de un guindo a su jefe.
Mala idea si lo haces junto a la máquina de café. Pésima idea si lo haces en Facebook. Craso error si has olvidado que habías agregado a tu jefe como amigo, lo cual quiere decir que éste no sólo tendrá acceso a lo que escribes, sino que además se le informará puntualmente de lo que escribes.
Aún cabe la posibilidad de que la historia sea ficticia, pero real o no, sirve de ejemplo para algo que ya he dicho en alguna otra ocasión: ten cuidado con lo que dices en público y por escrito.
Artículos relacionados:
- Dos más dos es cinco Comisario: A ver, camaradas, ¿cuánto son dos y dos? Dumitru: Esto… ¿cómo dice, camarada comisario? Comisario: ¡Que cuánto son dos y dos! Ioan: Dos y dos son cuatro, camarada comisario, el camarada Dumitru quería decir que son cuatro. Comisario: Muy bien, camarada Ioan. Pero, ¿y si el Partido dice que...
- ¡Qué difícil es inmigrar cuando la cosa va mal! Es curioso ver de qué diversas maneras se manifiestan los síntomas de una economía en horas bajas. Cada cual en su puesto de trabajo lo verá de manera distinta. Un compañero que trabaja en un sindicato me comentaba allá por marzo que habían experimentado un incremento importante en el número...