Por qué pensárselo dos veces antes de pulsar ‘enviar’

A través del blog de Paloma Llaneza descubro la curiosa y desastrosa anécdota (disponible una traducción aproximada) de una joven con los dedos ligeros que, sin pensarlo demasiado, se dedicó un buen día a poner a caer de un guindo a su jefe.

Mala idea si lo haces junto a la máquina de café. Pésima idea si lo haces en Facebook. Craso error si has olvidado que habías agregado a tu jefe como amigo, lo cual quiere decir que éste no sólo tendrá acceso a lo que escribes, sino que además se le informará puntualmente de lo que escribes.

Aún cabe la posibilidad de que la historia sea ficticia, pero real o no, sirve de ejemplo para algo que ya he dicho en alguna otra ocasión: ten cuidado con lo que dices en público y por escrito.