‘Señoría, esto no es serio’, o cómo elegir mal la tipografía de un escrito

La procuradora me manda por correo electrónico (cada vez uso menos el fax) el escrito de defensa presentado por un coacusado en un tema penal en el que somos varias las partes acusadas. Al abrir el PDF adjunto no puedo evitar la carcajada: ¡el escrito está redactado usando la tristemente célebre tipografía Comic Sans!

Pero hombre, esto no es serio… no son pocos los que pretenden boicotear a Comic Sans, incluso a nivel internacional, incluso existen campañas de recogida de firmas contra el uso de esta horrible tipografía. Su propio creador reconoce que no la creó para ser usada en textos largos.

A ver, que yo no tengo nada en contra de Comic Sans. Incluso durante la carrera imprimí mis apuntes con esa tipografía en más de una ocasión, y bueno, orgulloso no estoy, pero tampoco me flagelo por ello. En cualquier caso, ni por asomo se me ocurriría estampar mi firma en nada escrito con ella. Y menos aún, lo presentaría en el Juzgado. Bueno, no sé, a lo mejor es parte de la estrategia del compañero (colegiado en el año 1984): dar pena, a ver si conmovemos el corazón de Su Señoría. No creo que sirva de mucho, corren rumores de que los jueces son en realidad autómatas por cuyas venas corre aceite en vez de sangre.