Bien está lo que bien acaba

El pasado 15/02/2011 tuve guardia del Turno de Extranjería, y me tocó asistir a tres ciudadanos extranjeros (uno en Donosti y dos en Irún), a los que incoaron expediente sancionador por residir en España sin permiso de residencia, infracción calificada como muy grave, que puede sancionarse en el peor de los casos con expulsión, y en el mejor con multa de 501 a 10.000 euros.

Puede sonar triste, pero en estos casos no podemos jugar a ganar la absolución: la comisión de la infracción está perfectamente acreditada, así que alguna sanción ha de caer. La única baza que nos queda es intentar acreditar que existen circunstancias de arraigo, es decir, que no se trata de un extranjero que acaba de llegar y lo mismo le da Donosti que Palencia, sino de una persona que ha formado aquí un hogar, ha echado raíces, y no se quiere ir, porque dejaría aquí demasiadas cosas. Se trata de alguien que está construyendo un proyecto vital serio. Si lo explicamos de manera convincente y sabemos encontrar los documentos que nos permitan acreditar ese arraigo, podemos conseguir que en vez de expulsarle le pongan una multa de 501 euros. Digamos que no salimos al campo a ganar, ni siquiera a empatar, salimos a no perder por mucho.

La semana pasada me llegaron las propuestas de resolución de dos de los expedientes, y hoy me ha llegado la propuesta del tercero: en los tres casos proponen la imposición de una multa de 501 euros (el mínimo legal), es decir, no piden expulsión, por existir circunstancias de arraigo. He llamado al tercero para darle la buena noticia, y aprovecha la llamada para decirme que ya tiene todos los documentos necesarios para regularizar su situación. En su voz se nota la alegría, aunque yo le haya llamado para decirle que toca palmar 500 eurazos. No he podido evitar felicitarle, contagiado por su ánimo.

Es una buena forma de empezar la semana. 🙂