Ya descansaremos cuando nos jubilemos

Esta mañana, en la Sala de Togas del Colegio de Abogados en el Palacio de Justicia de Donostia – San Sebastián, me ha saludado una compañera, que dice haberme visto en TV. “Qué mala fama tenemos los abogados”, le digo, y me contesta “eso a mí me da igual, a mí lo que me revienta es lo que ha dicho Gallardón”. Y yo, que no me entero de la actualidad porque lo que menos me apetece después de una jornada de trabajo es ver las noticias, le pregunto a qué se refiere. Entonces me cuenta que al ex-alcalde de Madrid, ahora Ministro de Justicia, se le ha ocurrido que para desatascar los juzgados, nada mejor que hacer agosto hábil.

Para quien no sepa de qué estoy hablando, os lo resumo: el artículo 183 de la Ley Orgánica del Poder Judicial dice que los Juzgados no trabajarán los sábados, los domingos, los festivos, y el mes de agosto. Eso quiere decir, por ejemplo, que si a mí me llega una resolución un miércoles día 7, y me dan cinco días para recurrirla, mi plazo no termina el lunes día 12, porque hay que descontar sábados y domingos, si no que mi plazo termina el día 14, miércoles. Y si me la notifican un 28 de julio, miércoles, mi plazo termina en septiembre, porque hay que descontar todo el mes de agosto. En cualquier caso, el Juzgado nunca señalará un juicio en sábado, ni en agosto.

Esto tiene algunas excepciones. Por ejemplo, en fase de instrucción (es la fase en la que el Juzgado de Instrucción investiga hechos presuntamente delictivos, antes de pasarle el asunto al Juzgado de lo Penal para que lo juzgue), son hábiles todos los días. En materias concretas, como por ejemplo reclamaciones de trabajadores porque no se les respeta el calendario de vacaciones, agosto también es hábil para el Juzgado de lo Social. Y en caso de materias que no entran en estas excepciones, si el Juzgado considera que las circunstancias justifican que se habiliten días de agosto, puede hacerlo.

Es decir, en agosto, aunque menos, en el Juzgado se trabaja. El resto del año, los abogados tenemos que estar a total disposición del Juzgado, porque si se te ocurre irte unos días fuera, a desconectar entre montañas pirenaicas o a relajarte por la costa astúrica, y justo entonces al Juzgado se le antoja dictar una resolución que te perjudica, aunque tú estés fuera, el tiempo ya está corriendo. Sin ir más lejos, en un asunto de violencia de género (o como se quiera llamar), ayer el Juzgado de Violencia sobre la Mujer me notificó que la parte contraria ha interpuesto un recurso de reforma contra el Auto que denegaba la adopción de medidas cautelares. Tengo dos días para oponerme al recurso. Si se me hubiera ocurrido cogerme unos días entre Año Nuevo y Reyes, se me pasa el plazo, y a ver qué explicaciones doy yo.

Así que, como digo, durante el año la mayoría de los abogados no nos atrevemos a hacer viajes largos ni a encadenar puentes, porque la vuelta al despacho puede ser de auténtica pesadilla. Sólo hay una época en la que, con suerte, podemos coger un par de semanitas de descanso, y desconectar: agosto. No porque en agosto no se trabaje, que eso es mentira, sino porque se trabaja algo menos, y las probabilidades de que te sorprendan con una resolución díscola son menores.

Y ahora nos salta Gallardón con que nos quiere quitar el respiro de agosto. Eso, tal y como yo lo entiendo, pone en serio peligro la viabilidad de la profesión de abogado, pues nos obligará a trabajar sin descanso, siempre pendientes de notificaciones en fechas inapropiadas y plazos excesivamente breves.

Por la importancia de la decisión que se pretende adoptar, entiendo que es necesario que los colegios de abogados reaccionen de manera inmediata para contrarrestar esta iniciativa que, no me cabe duda, tendrá gran apoyo social y mediático, por la poca o nula comprensión de la labor del abogado que existe por parte del ciudadano medio. Al vídeo enlazado más arriba me remito: para mucha gente los abogados no somos más que sanguijuelas, carroñeros oportunistas que se aprovechan de la desgracia ajena para cobrar barbaridades por un trabajo inútil (otro día con más tiempo hablaré de algunos detalles de ese vídeo). Si el Gobierno plantea quitarnos nuestro necesario descanso (no voy a decir “merecido”, por si acaso), ¿quién va a dar la cara por nosotros? ¿La oposición? ¡Ja! El político que se atreva a romper una lanza a favor del colectivo de abogados estará cometiendo un suicidio político.

Esta misma mañana he enviado un e-mail al Colegio sugiriéndole que informe a todos los colegiados de la noticia, advirtiendo de la repercusión que tendrá en la vida de los colegiados, e inicie los movimientos necesarios para que la opinión del colectivo de abogados sea tenida en cuenta a la hora de adoptar una decisión que les afecta de manera directa y gravísima. Espero que nuestro Colegio, así como los demás colegios, esté a la altura de las circunstancias.