La bahía en un lienzo

Hace tiempo que siento envidia (sana) por la habilidad fotográfica y todo lo que tenga que ver con la imagen de mi amigo Iván Muñoz. Me gustó especialmente una serie de panorámicas que hizo en Donosti, hasta el punto de que cada vez que veo el álbum me quedo embobado. Si a la habilidad del cazador de imágenes le añades la belleza natural de la pieza capturada, el resultado ha de ser, por fuerza, impresionante. Pero el éxtasis visual se queda a medias cuando uno tiene que conformarse con ver la imagen en un monitor, y el cuerpo me pedía sacar alguna de esas imágenes de su cárcel digital. En junio tuve la oportunidad de hacer realidad ese anhelo, regalando una vista panorámica del puerto y la bahía en lienzo a una enamorada del mar.

La foto, aún en baja resolución, es impresionante, y el encuadre, físicamente irrepetible. La fotografía abarca un ángulo de más de 180 grados, de tal manera que si estuvierais físicamente ubicados en el mismo punto desde el que se disparó la foto, seríais incapaces de abarcar de un vistazo todo lo que abarca la instantánea, os veríais obligados a girar la cabeza para identificar todos los elementos de la imagen.

Por supuesto, yo tuve el privilegio de acceder a una versión en alta resolución de esa misma imagen. El orignal pesaba la friolera de 50 MB. Para que os hagáis una idea, la cámara de mi móvil tiene 5 megapixels (nada espectacular, pero no está nada mal), y mis fotos rara vez pesan más de 1 MB. Pero claro, una foto de esa resolución se queda corta si pretendemos imprimirla en un lienzo de 160×30 cm. Por fortuna, Iván no escatima en lujos a la hora de darse el capricho de fotografiar un “marco incomparable”.

En junio Iván estaba aún en trámites para montar en Pasajes la empresa que terminaría llamándose VisualGrafik, así que aunque me hubiera gustado que fuera él quien me montara el lienzo con su foto, las fechas me obligaron a recurrir a los servicios (plenamente satisfactorios) de HolaLienzo, por recomendación del propio Iván. Actualmente VisualGrafik oferta su propio servicio de impresión de lienzos, entre otros muchos productos y servicios que, por supuesto, os invito a probar.

El resultado, realmente espectacular. Al desembalar el paquete no pude esperar, e hice las fotos en el propio suelo del despacho. Lo que se conoce como un “aquí te pillo, aquí te mato”:

Como se puede apreciar en la siguiente foto, lo peculiar del lienzo es que no se trata de una simple imagen plana, ni de un cuadro enmarcado: es la propia imagen la que envuelve el marco, dándole una interesante sensación de volumen.

En el siguiente detalle podéis ver el efecto que causan las nubes, que parecen salirse de la imagen, moviéndose a través del celo azul.

Y todo montado sobre un ligerísimo armazón de madera.

Algunos privilegiados se asoman cada mañana a la ventana, y pueden sentir la brisa marina en sus rostros, mientras dejan que la estampa de la bahía inunde sus emociones, o se extasian con el olor a mar que inunda el puerto. Los demás, la inmensa mayoría, somos felices con poder evocar todo eso con sólo alzar la vista.