¿De dónde vienen los clientes? De cualquier parte

Cuando en 2007 empecé a ejercer como abogado no tenía que preocuparme por cómo conseguir clientes: entré a formar parte de un despacho de abogados consolidado que contaba con un flujo más o menos regular de clientes, algunos viejos conocidos que venían con asuntos nuevos, y otros completos desconocidos que venían preguntando por un abogado que les resolviera la papeleta. Por lo tanto, mis dos únicas preocupaciones debían ser llevar su asunto con la mayor diligencia posible, y minutar por mi trabajo. Y aprender, aprender, aprender. Sigue leyendo