(algunos) fiscales no respetan el trabajo de los abogados

De un tiempo a esta parte estoy que echo chispas por el mal hacer de ALGUNOS fiscales, y su nulo respeto por el trabajo de los abogados. Y digo “algunos”, que quede claro, porque por fortuna el mal no es generalizado, pero sí más extendido de lo deseable. La mayoría entienden que aunque abogados y fiscales nos encontramos habitualmente (no siempre) en posiciones contrapuestas, eso no es obstáculo para respetar el trabajo del oponente. Me ha tocado litigar con fiscales que me han dado un trato exquisito, he negociado con fiscales que han sido más que razonables a la hora de decidir hasta dónde apretar, e incluso he llegado a recibir alabanzas de una fiscal a la que di en sala una “paliza” antológica. En mi desmerecimiento, diré que no es que yo hiciera un trabajo especialmente brillante en aquel juicio, es que ella cometió una serie de errores que me sirvieron la defensa en bandeja, pero siempre es agradable recibir el reconocimiento del oponente, y sabiéndolo, yo procuro dar el mismo reconocimiento al que me vapulea en sala (si me vapulea con elegancia, eso sí).

Y luego están “los otros”, ésos de los que me vengo a quejar. Me podría quejar de mil cosas, por ejemplo, de prepotencia. De falta de humanidad a la hora de valorar como se merece el hecho de que están jugando con la libertad de las personas. De su falta de pericia no me quejaré, porque aunque me he encontrado con fiscales que no dominaban las más simples normas de cálculo de penas (un must have para un fiscal), creo que en la crítica puedo salir perjudicado, pues en conocimientos yo tendré mil carencias más que el más torpe de ellos.

De la falta de respeto de la que me vengo a quejar es algo más sutil, algo que quizás algunos no compartáis, pero a mí ME REPATEA. En concreto me toca MUCHO la moral que yo me curre MUCHO un escrito, por ejemplo, de recurso de apelación, o de solicitud de sobreseimiento, por mencionar dos escritos que si me los estiman condicionarán radicalmente el resultado del proceso, y cuando le dan traslado al Ministerio Fiscal para que alegue lo que estime oportuno, el fiscal de turno se ADHIERA o se OPONGA con un escrito estándar, un corta-pega que podría valer para cualquier otro asunto. Vamos, que se la sopla mucho que un inocente vaya a la cárcel o que un culpable salga libre, y se lo curran lo mínimo posible, porque no tienen un cliente ante el que rendir cuentas.

Os pondré tres ejemplos, y empezaré por el último, de hoy mismo.

EJEMPLO 1. ROBO CON FUERZA EN LAS COSAS. 1 AÑO DE PRISIÓN

En primavera de 2015 una persona es detenida acusada de forzar el cierre de un establecimiento público, y sustraer una serie de objetos. En mayo de 2016 se celebra el juicio, y el 11/10/2016 se me notifica la Sentencia, condenatoria, que impone una pena de 1 año de prisión.

El 27/10/2016 interpongo Recurso de Apelación contra la Sentencia, porque entiendo que incurre en una serie de errores a la hora de valorar la prueba. El escrito consta de 12 folios escritos con letra Arial 12 e interlineado sencillo. No es el escrito más extenso de mi vida ni mucho menos, pero los 12 folios tienen su trabajo, sobre todo porque para fundamentar mi argumentación hago continuas referencias a lo declarado por los testigos en el juicio, de algo más de una hora de duración, para lo que he necesitado visionar repetidas veces la grabación de la vista, anotando rigurosamente quién dice qué en qué momento de la grabación.

Bien, pues el viernes a la tarde la procuradora me manda el escrito de alegaciones del fiscal, impugnando mi recurso, cuyas alegaciones reproduzco a continuación:

UNICA: Nos remitimos íntegramente a los argumentos ya dado [sic] por la Juzgadora en su resolución impugnada. Consideramos que de la prueba practicada y desarrollada durante la celebración de juicio oral se han obtenido medios de prueba suficientes para enervar la presunción de inocencia del recurrente. Dicha prueba se fundamenta, principalmente, en la propia declaración del denunciante, testigos y grabaciones obrantes en las actuaciones”

Tócate los cojones mariloles. Un escrito que valdría para impugnar CUALQUIER recurso de apelación, cambiando como mucho cinco o seis palabras. Además, tócate de nuevo los cojones, como el fiscal que impugna el recurso de apelación no es el mismo que intervino en la Instrucción, ni es el mismo que intervino en el Juicio, ni se ha mirado el expediente, y no sabe que EN LAS ACTUACIONES NO OBRA NINGUNA GRABACIÓN, porque cuando se quisieron aportar, ya habían sido borradas, así que lo único que obra en las actuaciones (es decir, en el expediente judicial) es la declaración de un agente de policía que dice que llegó a ver las grabaciones desde el propio establecimiento, en el móvil del agente de seguridad privada. Algo, por cierto, que en mi recurso de apelación se menciona en más de una ocasión, porque uno de mis argumentos (no el más importante) es precisamente que no existe esa grabación, y quien pudo verla sólo la vio en una pantalla demasiado pequeña como para poder distinguir en detalle a la persona que aparecía en ella.

Qué rabia me da que a mí ya no me vuelven a dar traslado para hacer alegaciones, porque le iba a poner a caer de un guindo. Qué rabia.

EJEMPLO 2. QUEBRANTAMIENTO DE CONDENA. POSIBLE PENA DE MULTA, Y GENERACIÓN DE ANTECEDENTES PENALES

Siendo menor de edad, un chaval comete una serie de actos delictivos, todos contra el patrimonio, ninguno contra las personas, ni empleando violencia ni intimidación de ningún tipo. Se apropia de una bici que estaba sin candar, se apropia del bolso de una señora que lo descuida un momento en la parada del autobús… poco a poco va subiendo de intensidad, y el último de los delitos que comete es un intento de robo en una tienda, en el que él y otro intentaron romper el escaparate pero no pudieron.

El Juzgado de Menores va subiendo la intensidad de las MEDIDAS EDUCATIVAS que impone al chaval, hasta que termina imponiéndole una medida de internamiento en un centro de menores (que por si no lo sabéis, es como una cárcel, pero para chavales). Cuando debe cumplir esta medida resulta que ya ha cumplido 18 años, y cuando debía presentarse voluntariamente en el centro de menores, el chaval se escapa de casa, y vive unos días en la calle hasta que finalmente es detenido y conducido por la fuerza al centro de menores.

La Fiscalía de Menores, que es la encargada de la Instrucción de los procedimientos por delitos cometidos por menores, de primeras le incoa diligencias por un presunto delito de quebrantamiento de condena del artículo 468 CP, pero luego se da cuenta de que en el momento de los hechos ya ha alcanzado la mayoría de edad, así que remite el expediente al Juzgado de Instrucción, en concreto al número 1 de Donostia – San Sebastián, que cita a declarar al chaval.

A petición del padre, le asisto en la declaración, y al día siguiente presento un escrito pidiendo el sobreseimiento, por entender que no hay delito. Mi argumento es el siguiente: lo que le han impuesto en el Juzgado de Menores es una MEDIDA EDUCATIVA, que no es lo mismo que una PENA, por lo que quebrantar la medida educativa nunca supondrá la comisión de un delito del art. 468 CP. Este argumento se desarrolla en un total de 5 folios, en los que aparte de apoyar mi tesis en la lógica, citando tanto el Código Penal como la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal de los Menores, haciendo un análisis pormenorizado de la Exposición de Motivos de dicha Ley Orgánica, también la apoyo en Sentencias de la Audiencia Provincial de Valladolid y de la Audiencia Provincial de Palencia, que son del mismo criterio.

Dan traslado al Ministerio Fiscal, y la fiscal de turno dice lo siguiente:

EL FISCAL, en el procedimiento arriba indicado, con ocasión del traslado realizado, DICE: Que se opone a la solicitud de sobreseimieento libre esgrimida por la defensa.

Otro corta-pega, aún más pobre que el otro que he citado. Para echarse a llorar.

El Juez de Instrucción n. 1 de Donostia – San Sebastián dicta Auto de Sobreseimiento Libre, tal y como yo había solicitado, en una elaborada argumentación de cuatro folios, en la que no sólo se apoya en mi argumentación, sino que añade otra serie de argumentos y citas jurisprudenciales que yo no había mencionado, e incluso cita jurisprudencia en sentido contrario para luego argumentar por qué considera que no es aplicable. Ole, ole, y ole.

Ante esta resolución, la misma fiscal que firmaba las escuetas alegaciones que he citado más arriba presenta RECURSO DE APELACIÓN contra el Auto de Sobreseimiento, con cuatro folios de argumentación. Vamos a ver… hija de… tu santa madre… Primero, si tanto argumento tenías como para rellenar cuatro folios, ¿por qué no los has metido en las primeras alegaciones? Y segundo, ¿qué puto interés tienes en joderle la vida a un pobre desgraciado que acaba de cumplir 18 años y ya quieres generarle antecedentes penales sólo porque le entró miedo y se escapó para no entrar en una cárcel para críos?

En mi escrito de impugnación del recurso la argumentación de 5 folios aumenta hasta 7, y la Audiencia Provincial me da la razón con una argumentación de 5 folios. Menciono la extensión únicaemente por mantener la integridad del relato.

EJEMPLO 3. AGRESIÓN SEXUAL. POSIBLE PENA DE ENTRE 6 Y 12 AÑOS DE PRISIÓN.

A los abogados siempre nos hacen la misma pregunta acerca de los dilemas morales de nuestra profesión, “¿y si te toca defender a un violador?”, y durante mucho tiempo he respondido de manera puramente teórica, en el sentido de que si me tocara, pues bueno, ojalá tarde mucho en tocarme, pero entonces yo haré mi trabajo, el fiscal hará su trabajo, y que el Juez imparta Justicia.

Esta teoría se convirtió en realidad cuando en el año 2013, estando de guardia, me llamaron de comisaría para asistir a un sospechoso de haber cometido una agresión sexual. Él decía que la relación sexual había sido mutuamente consentida, pero claro, ella decía que no. Él tenía 21 añitos, creo recordar. Ella resultó tener 17. Yo, de primeras, no sabía a quién creer, pero no necesito saberlo para hacer mi trabajo. Él tenía una versión de los hechos, así que mi trabajo es ayudarle a aclararse antes de declarar, y después, que cuente todo como lo recuerda. Si va a haber que “maquillar” los hechos, casi mejor no declarar, para evitar meter la pata, puestos a declarar, que sea la verdad lo más completa y cruda posible. Tengo una compañera que dice que la regla de oro sin excepciones es que el imputado/investigado se acoja siempre a su derecho a no declarar hasta el día del juicio, para evitar entrar en contradicciones con posteriores declaraciones de testigos u otro tipo de pruebas, pero no estoy de acuerdo, hay veces en las que la baza de la sinceridad espontánea vale mucho más que la baza del as en la manga. En este caso decidí que nos interesaba declarar (decisión que hay que tomar sobre la marcha sin haber tenido tiempo de reflexionar con el detenimiento debido), y el chaval así lo hizo, decisión arriesgada que finalmente creo que nos benefició.

La denunciante, una pobre desgraciada que sufría un drama personal y familiar de echarse a llorar, cuenta su versión de los hechos en cinco ocasiones: a los agentes de policía que acuden al lugar de los hechos, al Médico Forense, al interponer la denuncia (acompañada por su madre), ante el Juzgado de Guardia, y posteriormente ante la Unidad de Valoración Forense Integral. La UVFI emite informe donde da credibilidad a las declaraciones de la denunciante, pero aún así el Juzgado de Instrucción archiva de oficio la causa, ante las muchas contradicciones entre las distsintas declaraciones de la denunciante, y al no hallarse en la exploración médica signos de forzamiento ni de la supuesta violencia con la que es acometida. El Auto de Sobreseimiento es excesivamente escueto para la importancia de la imputación, pero bueno, al menos hay argumentación lógica, a veces no tenemos ni eso. Quitando la paja de la resolución, es decir, lo que está fusilado de un modelo, y dejando lo sustancial, su argumentación es la siguiente:

“En el presente caso, si bien el informe de UFVI da como creíble el testimonio de la perjudicada, el mismo no se corrobora con ningún otro dato objetivo, ni el informe de sanidad realizado posterior a la agresión, ni la testifical del único testigo que observó los hechos y que en realidad coincide en parte con la versión dada por el propio imputado. No existen indicios suficientes de la agresión denunciada que justifiquen la continuación de las diligencias previas.”

El abogado que asiste a la denunciante, designado de oficio por el Turno de Violencia de Género, recurre en apelación el Auto de Sobreseimiento. No le queda más remedio, cuando te toca una cliente que afirma haber sido víctima de una agresión de este tipo, no puedes convencerla de que lo deje correr. Yo al menos no podría. Y me refiero a imposibilidad moral. El compañero no hace mal trabajo, e interpone un recurso bastante bien argumentado, de 5 folios de extensión, en el que se nota que ha dedicado tiempo de trabajo. Pero claro, con los mimbres que le ha tocado, sólo podía tejer un cesto parcial: se basa casi exclusivamente en que el informe de la UVFI otorga credibilidad al testimonio de su cliente, y pasa de puntillas sobre las numerosas contradicciones en sus declaraciones.

Y entonces entro yo, el malo de la película, el abogado del presunto violador (cuando debería ser presunto inocente, pero corramos un tupido velo), a revisar los puntos y las comas, y resaltar una por una todas las contradicciones en las que ha incurrido la denunciante consigo misma y con el resto de pruebas. Es decir, vengo a hacer el trabajo que debería haber hecho el Juzgado de Instrucción (de cuyo trabajo no me quejo, porque al menos me ha resuelto a favor). En total 9 páginas (de nuevo Arial 12 con interlineado sencillo). El recurso se me notificó el 02/04/2014, así que mi plazo para impugnar el recurso finalizaba el 09/04/2014, 5 días hábiles después. Yo presenté mi escrito el día 8.

El Ministerio Fiscal presenta escrito de alegaciones el 24 de abril. ¡El 24!. Ojo al detalle, que esto no es lo más importante del asunto, pero tampoco es tontería. La Fiscalía está en la segunda planta del Palacio de Justicia, y el Juzgado de Instrucción está… en la segunda planta del Palacio de Justicia. No están puerta con puerta, pero casi. Con lo cual, las notificaciones deberían ser prácticamente inmediatas. Si a mí se me ha dado traslado el día 02/04/2014 y mi plazo finaba el día 09/04/2014 (siendo el día 10/04/2014 día de gracia), ¿cómo es que Fiscalía presenta sus alegaciones el 24/04/2014, dos semanas después, y está dentro de plazo? Muy fácil: porque Fiscalía recibe las notificaciones CUANDO QUIERE, de manera que su plazo fina CUANDO LE DA LA GANA. Yo como abogado no tengo esa prerrogativa.

El caso es que con todo ese tiempo extra, la fiscal (cuya identidad desconozco porque firma con sus iniciales) presenta una impugnación del recurso con una alegación única:

ÚNICA.- La resolución objeto de recurso es plenamente conforme a derecho, tanto desde la perspectiva de la valoración de lo obrante en autos, como de la aplicación de los preceptos normativos y de la doctrina legal que los interpreta, por lo que debe ser confirmada con desestimación del recurso contra la misma formulado.”

Esto por un lado me enerva, y por otro lado me parece una auténtica OBRA DE ARTE, porque esa alegación sirve para impugnar un recurso de cualquier tipo (apelación, reforma, suplicación…), interpuesto contra cualquier tipo de resolución (sentencia, auto…), en cualquier jurisdicción (penal, civil, social…). Lo escribes una vez, y ya te quitas la mitad del trabajo de toda tu carrera. ¡Ole sus ovarios!

Lo dicho, una falta de respeto. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de una imputación tan grave como la de agresión sexual, que podría llevar a un chaval de 21 años a pasar una década entre rejas.

PD: Se me olvidaba mencionar que la Audiencia Provincial desestimó el recurso, y confirmó el sobreseimiento.

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