(no) ponga un Community Manager en su vida

La última de Twitter. Hero Baby, la marca de comida infantil, pide perdón a Samanta Villar, la reportera más dicharachera de los últimos 21 días.

Antecedentes: la reportera parece haber grabado y publicado una serie de reportajes relacionados con la gestación y el nacimiento de sus hijos (cosa que yo no haría, pero allá cada cual con su intimidad), y posteriormente se ha dedicado a hablar de la maternidad, y desmitificar ciertas creencias. Que ser madre (y padre) no es siempre de color de rosa, a menudo es de color marrón caca [*]. Esto último es mío, me responsabilizo al 100% de esta afirmación. Y a esta insensata se le ocurre decir en público lo que todo el que ha pasado por la maternidad/paternidad sabe de primera mano: tener hijos supone pérdida de calidad de vida. Si no entendéis por qué, tened hijos y lo sabréis. Si no queréis tener hijos, pedid uno prestado un fin de semana. Ser padre es MUY guay, lo que recibes vale MUCHO más que lo que pierdes. Pero tiene unas contrapartidas importantes. Pierdes calidad de vida, aunque ganas mucho en felicidad. Es un buen trato, de hecho es un muy buen trato, pero para los que aún no se han metido en la aventura, conviene decirlo claro: hay un precio. Punto. No por reconocerlo eres peor madre/padre, ni quieres menos a tus retoños. Simplemente, eres realista.

¿Y esto qué cojones tiene que ver con Hero Baby y con Twitter? En principio nada. Hasta que el 17/02/2017 a las 6:40 a.m. en la cuenta de Hero Baby en Twitter aparece el siguiente mensaje:

A @samantavillar, acomodada y famosa, sus hijos le hacen “perder calidad de vida”. Ánimo Samanta, tus hijos te querrán igual. #EmpiezaLaVida

Así, sin venir a cuento. Hay que ser hijo de puta para decir algo así. Sí, lo sé, estoy siendo muy mal hablado, pero es que esto me revienta las pelotas, y las palabras se me quedan cortas para expresar lo que me indignaría que me dijeran algo así. Horas después, a las 11:51, Samanta responde, demasiado comedida para lo que creo que se merecen:

@HeroBaby una visión realista de la maternidad no le sirve a tu marca, entiendo. Pero como hater podrías empezar por tus productos.Hay tema

Y minutos después, a las 12:03, contraataca con una crítica a los productos de Hero Baby:

Hola @HeroBaby Por que metéis aceite de palma en vuestros productos, con la baja calidad nutricional y el perjuicio al ambiente? Gracias

@danilorite @HeroBaby hay que tener estomago para meterle un 1% de plátano, 1% galleta y llamarlo producto natural

No comparto la actitud de contraatacar con las miserias de Hero Baby, aunque comparto la crítica. Yo por suerte no he tenido que comprar esos productos, siempre he hecho la papilla de mi hija con fruta fresca, y sin problema. Alguna vez que nos ha pillado el toro fuera de casa y sin provisiones, hemos intentado darle uno de esos mejunjes comprados en farmacia, y mi hija, que es más lista que pa qué, me ha dicho que tururú que te vi, que me lo coma yo.

Total, que tras el aluvión de críticas en las redes sociales, el día 20/02/2017 a las 9:34 (es decir, ayer mismo), Hero Baby se “disculpa”:

.@samantavillar Nuestro ánimo nunca fue ofenderte. Te deseamos lo mejor. ¡Felicidades por tu maternidad, Samanta! #empiezalavida

Pues vaya mierda de disculpa. No dice “la hemos cagado”, sino “me habéis entendido mal”. Porque claro, cuando a una persona se le insinúa que es mala madre (pero sus hijos le querrán igual), el problema no es el ánimo del que ofende, sino de la mente retorcida del ofendido. Que es que lo interpretáis todo mal, cojones.

En fin, que me he extendido de más poniendo sobre la mesa las líneas generales de un incidente aislado. Porque esto no es más que eso, un incidente aislado, un problema puntual para la imagen de una marca por haber metido la pata. Lo importante es lo que hay detrás de este incidente y de todos los demás de naturaleza similar, incidentes en los que una empresa o un político quedan a la altura del betún, por comentarios que probablemente ha escrito un Community Manager descontrolado. Ése es el auténtico problema, poner al cargo de la cuenta de Twitter a alguien que:

  • Puede que no forme parte de la estructura de la organización, por lo que no se puede garantizar que entienda al 100% el ideario de la misma (sea un partido político, sea un concejal, sea una empresa).
  • Puede que no se le hayan dado directrices suficientemente precisas acerca de cómo representar a la organización.
  • Puede que carezca de formación de ningún tipo, más allá de algún curso de CM organizado por gañanes oportunistas, y la “experiencia” de haber perdido muchas horas tonteando en las redes sociales.
  • Puede que su retribución sera ridícula para la responsabilidad de su función. La responsabilidad proviene del riesgo de causar grave daño a la imagen pública de la organización, como ha ocurrido en éste y en otros casos.
  • Relacionado con lo anterior, puede que para complementar sus escasos ingresos, se dedique a ejercer de CM para distintas marcas. Gestionar varias cuentas de Twitter, incluida la propia cuenta personal, aumenta el riesgo de publicar lo que no se debe donde no se debe.
  • Puede que NADIE filtre lo que será publicado en la cuenta de Twitter de la organización.

El resultado ya lo conocéis, por éste y muchos otros ejemplos. Venga, en serio, ¿alguien cree que Hero Baby tiene una opinión formada sobre las opiniones de Samanta sobre la maternidad? Obviamente, Hero Baby no tiene ninguna opinión, es una persona jurídica. La pregunta debería ser, ¿alguna vez los órganos de dirección de Hero Baby se han reunido para debatir y decidir su postura acerca de las opiniones de Samanta?

Que no, hombre, que no, que esto ha salido de la mente del CM, que ha actuado por libre, la ha cagado pero bien, y le habrá caído la del pulpo. Con un poco de suerte, conservará su puesto de trabajo.

Hacedme caso, no pongáis un Community Manager en vuestra vida. Si no tenéis tiempo para gestionar vuestras redes sociales, NO ENTRÉIS. Punto. No pasa nada. Se vive muy tranquilo fuera de las redes sociales, sin tener que perder tiempo atendiendo las ocurrencias del último friki con miles de fologüers al que se le ha puesto en la punta de la nariz enfilar a tu empresa. Es más, no tener CM es el mejor modo de evitar contratar por error a ese mismo friki, que os la líe desde dentro. Como ha ocurrido en esta ocasión.

[*] Post-edición: Creo que merece la pena dar una “breve” explicación de por qué la paternidad es a veces de color marrón caca. A ver qué me sale:

  • Limpiar caca. Esto en realidad es lo de menos, pero he querido ponerlo primero, por lo del “color”. A un ritmo de seis o siete pañales al día, en cuestión de pocas semanas te conviertes en un experto, y lo haces de manera casi mecánica. Además aprendes a diagnosticar posibles problemas de salud por su color, olor y textura. Por el tacto y el gusto no. Menos mal. También desarrollas tu vocabulario, a fin de poder transmitir a terceros (a la madre, al pediatra…) tus impresiones sobre los tres factores citados. Y dejémoslo aquí, que me pongo escatológico, y me perdéis el respeto.
  • Pérdida de sueño. Un clásico. Unos dicen que dura un año, otros que dos, hay quien dice que ya no vuelves a dormir bien en tu vida… Creedme, no poder dormir ocho horas seguidas durante meses o años supone una importante pérdida de calidad de vida. Llega un punto en que estás tan poco habituado a dormir de tirón, que te despiertas en mitad de la madrugada aunque la criatura esté durmiendo en casa de los abuelos.
  • Pérdida de tiempo de ocio. Tu ocio es estar con tu retoño, hazte a la idea. Si quieres sacar tiempo para tomar unas cañas con los colegas, para practicar deporte, o para la lectura, lo vas a tener bastante complicado.
  • Ausencia de tiempos muertos. ¿Sabes ese ratito justo antes de la cena, en que no tienes nada concreto que hacer, y te dedicas a contemplar las manchas de la pared tirado en el sofá? Pues ya no existe. Hay que poner una lavadora, o quitarla, o preparar la ropa de mañana, o cambiar un pañal, o hacer un puzzle, o buscar el pantalón de Doñeko (así se llama el muñeco favorito de mi hija, Don Muñeco, Doñeko), o evitar que meta la mano donde no debe, o evitar que te pellizque el ojo, o recoger los juguetes del salón, o salir corriendo a comprar algo que se nos ha olvidado comprar, u ordenar el cajón de los calcetines, o bailar al ritmo de los Pica-Pica… Y no te preocupes, que tras la cena aún habrá dos o tres de estas tareas esperándote.
  • Pérdida de capacidad adquisitiva. Más gastos (una boca más que mantener) y menos ingresos (menos tiempo para dedicar al éxito profesional), hágame usted la cuenta.
  • Preocupaciones de salud. Muchas y muy gordas. Ya verás cuando tu churumbel coja su primera bronquiolitis, palabro que no habías oído jamás hasta que fuiste padre. Acostúmbrate a tener apiretal (paracetamol) y dalsy (ibuprofeno) en la nevera bien a mano, y por si vomita el apiretal durante un pico de fiebre, ten a mano el febrectal (paracetamol en supositorio), una esponja empapada en agua tibia, y el teléfono de urgencias. Que no te toque verle convulsionar por una fiebre alta a las cinco de la mañana que no habéis conseguido bajarle a tiempo. Que no te toque, porque no hay nada tan horrible como eso, aunque las enfermeras te pidan que te calmes, y te digan que está bajo control. Y luego vete a casa, a no dormir dos horas seguidas durante semanas, no porque tu churumbel te despierte, sino porque el miedo te hace comprobar su temperatura cada hora por turnos.
  • Preocupaciones acerca de sus hábitos alimenticios. Antes de que naciera nuestra criatura, solíamos decir que nosotros no íbamos a ser padres histéricos que se preocupan demasiado por que su hija coma el plato entero, que nos lo tomaríamos con más calma. Ayer por la tarde perseguí sin descanso a mi hija por todo el parque para introducirle en la boca trozos del bocata de jamón york, uno a uno, hasta que se lo terminó. Justo antes de hacer lo propio con una mandarina, que por fortuna se comió sin tanto remilgo.
  • Preocupaciones acerca de su desarrollo. ¿Por qué mi hija es más pequeña que el resto de críos de su año? ¿Por qué es la única que no anda aún? ¿Por qué su vocabulario es más reducido? ¿Por qué, por qué…? Ya te pueden intentar calmar los profesores diciendo que cada niño tiene su ritmo de desarrollo, que tú no podrás evitar comparar tu criatura con el resto de criaturas. Y por muchas virtudes que tenga (que la mía las tiene: es lista, guapa, obediente, sociable, divertida, generosa, tiene su genio… lo tiene todo), siempre habrá algo en lo que envidiar al vecino (la mía es un poco melindrosa para comer, ojalá se zampara los yogures en cuatro cucharadas como el hijo de una amiga).
  • Preocupaciones acerca de su círculo social. ¿Con qué amigos anda, tiene novio/novia? Yo aún estoy muy lejos de eso, pero suelo decir medio en serio medio en broma que en cuanto tenga edad mi hija aprenderá karate, y yo haré prácticas de tiro.

Yo acabo de empezar como quien dice, aún me falta mucho por vivir. Hay quien me consuela diciéndome que lo peor ya ha pasado. Hay quien me asusta con que esto acaba de empezar, que lo peor viene ahora, y no termina nunca. Todo este marrón caca se compensa con creces por otras muchas cosas, por supuesto. Como un abrazo de mi hija al ir a recogerla al colegio. Que se duerma pellizcándome la oreja. El orgullo de ver cómo hace ella sola un puzzle de principio a fin. Que vea a un niño llorar en el parque y se quede mirando con preocupación cómo lo consuela su madre. Que insista en hacer ella sola cosas que hace poco parecía imposible que pudiera hacer. Que me sorprenda con vocabulario que no esperaba que dominara aún. Que haga amigos en el parque de manera totalmente natural. Que tras unos días con fiebre y congestión nasal recupere el apetito, y a los pocos días sea perceptible cómo ha recuperado el peso perdido. Que se emocione persiguiendo palomas, y me contagie su entusiasmo.

El marrón caca queda compensadísimo, pero es innegable que existe.

En Barrapunto, “(no) ponga un Community Manager en su vida”

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