Mañana salimos a por todas / Hoy nos damos contra un muro

El sábado acudía con mi mujer y mi hija a una cita con mi hermana y su familia en la Parte Vieja donostiarra, cuando nos cruzamos con un cliente y su actual pareja. Nos saludamos, intercambiamos algunas palabras, y continuamos cada uno su camino. Le comenté a mi mujer que tenía juicio con él este jueves (es decir, mañana), y me dijo “este chico es majísimo, tienes que ayudarle”. En ello estoy, volcadísimo.

Discutimos la custodia de dos hijos menores. Hace unos minutos he comentado en Barrapunto que cada vez más los padres nos volcamos en la crianza de nuestros hijos, y éste es un buen ejemplo de ello, por lo que la custodia compartida sería objetivamente lo más conveniente (contando con que la madre tampoco lo hace mal), pero no es posible porque el padre y la madre viven a dos horas en coche uno del otro. Hace unos meses se le atribuyó la custodia a la madre de manera provisional (derrota amarga donde las haya), y ahora toca la decisión final.

Hoy a primera hora he tenido mi última reunión con él antes del Día D, y acaba de mandarme por correo electrónico la última documentación que le he pedido esta misma mañana. Se despide diciéndome “un saludo y gracias por todo lo que estás haciendo, mañana salimos a por todas!!”. Tú lo has dicho, a por todas. A quemar todas las naves. No tenemos nada que perder. O mejor dicho, tenemos mucho que perder, demasiado.

Nunca me he sentido tan orgulloso de ser hombre. Espero poder sentirme mañana orgulloso de ser abogado.

PD: Si no vuelvo a hablar de este tema es porque ha salido rematadamente mal. Si sale bien (crucemos los dedos), seguramente volveré a hablar del tema. Hay un par de moralejas de este asunto que conviene divulgar.

Post-edición 2017/02/23, 11:26h.: Hemos celebrado el juicio (si al paripé al que he asistido se le puede llamar “juicio”), y se me han quitado de golpe las ganas de hablar de ello. Nunca he sentido tal nivel de impotencia al terminar un juicio. Hemos quemado todos los cartuchos, hasta el punto de chamuscarme los dedos más que en ninguna otra ocasión, pero ha sido en balde. “Orgullo” es la antítesis de lo que siento ahora mismo. De las moralejas hablaré otro día, con el temple más frío, porque creo que son importantes. Ahora sólo quiero irme a cagar. Sí, a cagar.

En Barrapunto, “Mañana salimos a por todas / Hoy nos damos contra un muro”

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