Si de violencia machista se trata, cuidado con pisar callos

Miedo me da decir nada en público sobre la violencia de género. Ya cometí un desliz hace casi un año, y terminé dando explicaciones que no tenía pensado dar. Yo que en esto no me quería significar públicamente… Hay que andar con pies de plomo para no molestar a nadie, la denunciante, el denunciado, y en este caso que traigo hoy, además, a los colegas (en el sentido profesional del término).

No quería comentar nada sobre este tema que lleva semanas siendo la comidilla en los juzgados de Guipúzcoa, por afectar a un compañero al que conozco personalmente (aunque no puedo decir que somos amigos, no hemos coincidido tanto), y por afectar también al Colegio de Abogados al que pertenezco. Pero finalmente ha trascendido a la prensa escrita, así que no veo necesidad de guardar discreción. No voy a decir nada que no se sepa. Y espero que me disculpéis, pero tampoco me voy a mojar demasiado. Una cosa es ser indiscreto, y otra cosa bocazas. Ya sabéis, esto es muy pequeño, y antes o después me veré por los pasillos con los protagonistas.

Ya vale de preámbulos, vayamos al lío. Un abogado de renombre en Guipúzcoa es denunciado por su pareja, y el Juzgado de Violencia sobre la Mujer acuerda una medida cautelar de prohibición de acercamiento y comunicación. Aunque la noticia ha saltado a la prensa este mismo lunes, la decisión se adoptó el pasado 16 de enero, hace mes y medio.

Hasta su publicación en prensa, la rumorología no ha dejado de funcionar. Yo me enteré por alguien a quien le habían contado que alguien le había dicho que alguien le había explicado que cierto funcionario (y hasta ahí puedo leer) le había ido con el chascarrillo. La información al principio difusa y sin verificar ha terminado por tomar cuerpo con la publicación en prensa de extractos de la resolución. Durante este mes y medio he buscado referencias en prensa, y nada. Lo único, este artículo del 13 de febrero, cuya tesis es que los violentos/machistas están dentro de las instituciones que deben velar por las víctimas, y ponía como ejemplo, entre otros, el de este abogado, haciéndose eco de una información de origen desconocido. Intenté ponerme en contacto con el autor del artículo para preguntarle por su fuente: encontré un formulario de contacto en un perfil de usuario (que no puedo asegurar que sea de la misma persona), y le mandé un mensaje, pero no he recibido respuesta. Además con posterioridad se ha eliminado la referencia a este abogado en el artículo, supongo que por no haberse basado en una fuente fiable. Buscando-buscando, he terminado por encontrar este mensaje en Facebook del 12 de febrero, que parece ser la fuente de la que bebía el autor del artículo cercenado. Según tengo entendido también ha circulado bastante por Whatsapp, aunque a mí no me ha llegado nada. Está visto que estoy fuera de los circuitos habituales.

Toooootal, que tras la publicación del artículo este lunes revelando información sobre el asunto, el ICAGI (Ilustre Colegio de Abogados de Gipuzkoa), que no había dicho esta boca es mía, reacciona a través de su Decana, con un comunicado que remite a los colegiados por e-mail ayer martes a las 10:30 a.m. No tenía intención de mencionar públicamente este comunicado, pero es que tres horas después de que yo lo recibiera, ha salido publicado en prensa.

Os podéis imaginar el papelón para la Decana: tener que pronunciarse públicamente acerca de un asunto que afecta directamente a un compañero, y en su caso, supongo que también amigo, porque por la implicación del investigado en la vida colegial, han debido de coincidir en innumerables ocasiones. Y todo guardando el máximo respeto por las personas implicadas, por las instituciones, y lo que es más importante, por la corrección política, para que los medios no se le echen encima. Yo me cagaría en los pantalones.

Ese comunicado dice tres cosas:

  • El 17/01/2017 (al día siguiente de dictada la resolución judicial) se decidió suspender al investigado de sus funciones dentro del Colegio, con criterios de prudencia. Por cierto, no se informó de ello a los colegiados, nos hemos enterado por rumorología. Aclaro, porque han surgido dudas sobre cuáles eran esas funciones: ni se le expulsa del Colegio, ni se le impide ejercer la abogacía. Como es lógico, entiendo.
  • El 27/02/2017, que es cuando la Junta de Gobierno tiene conocimiento de los detalles de la resolución por la prensa (por lo visto el 17/01/2017 sólo tuvo conocimiento de lo que el investigado quiso poner en su conocimiento), decide ADEMÁS apartarlo del “Servicio de Asistencia y Asesoramiento a las Mujeres víctimas de violencia de género” (lo que se conoce como el Turno de Violencia, en el que, por cierto, yo no estoy, creo que me viene grande).
  • El Colegio expresa el máximo respeto a bla, bla, bla…

Y en ese bla, bla, bla es donde hay que evitar pisar callos, y hay que darse golpes en el pecho defendiendo de manera furibunda lo que la corrección política dice que debes defender. Como cuando uno no podía decir “soy vasco” sin añadir “condeno expresamente la violencia de ETA”, porque entonces ya empezabas a oler como a azufre. Mira que me ha dado rabia siempre ese estar bajo permanente sospecha, tener que justificarse sin venir a cuento… Pues mira, el marrón ahora le ha tocado a la Decana. No quisiera estar en su pellejo. Ojo, mide tus palabras, porque siempre habrá alguien dispuesto a sacar punta. Como yo. No por tocar los cojones (que es un sano ejercicio de mala leche), sino como simple ejercicio teórico. Analicemos si ha cumplido con lo que le toca:

  • Expresa el máximo respeto a la actuación judicial en curso. Perfecto. Hasta el PP sabe cumplir eso… cuando no se dicta una resolución que le molesta.
  • Expresa el máximo respeto a la presunción de inocencia de la persona afectada. Bien la primera parte. Regular lo de “la persona afectada”, que suena muy al estilo de Rajoy. Pero bueno, es comprensible que no quiera retratarse defendiendo con nombre y apellidos a una persona que es investigada por algo muy feo. Quiere marcar las distancias, que es lo que procede. Lo que no me termina de gustar es utilizar el término “afectada”, como queriendo evitar el término “investigada” (y eso que ya no hablamos de “imputada”).
  • Reafirma su “compromiso institucional y de nuestros Abogados y Abogadas con la erradicación de esta lacra social, cuya labor más destacada es la defensa especializada y continuada de los derechos y libertades de las mujeres víctimas”. Muy bien. La verdad, muy bien. No vaya alguien a caer en la tentación de criticar a todo el colectivo de abogados por unos hechos por los que se investiga a uno de ellos. Uno muy prominente, que no es lo mismo que si me investigaran a mí, Don Nadie García, pero uno al fin y al cabo. Supongo que este párrafo no ha sido trago de buen gusto para el investigado, pero oye, es lo que hay.

Y ahí se acaba el bla, bla, bla. ¿No echáis algo de menos? Sí, hombre, la referencia a alguna persona. Nada, alguien sin importancia. Sin más. ¡La denunciante, oyes! Porque claro, haces referencia a lo chupiguays que son los abogados del Turno de Violencia porque defienden a mujeres que denuncian malos tratos, y aquí se te olvida mencionar a una mujer en concreto, que por mucha presunción de inocencia que haya que respetar, no deja de ser denunciante de hechos muy feos, así que es sospechosa de ser víctima. No podemos esperar a que se dicte sentencia para arroparla, como cautela hay que mostrarle, como mínimo, apoyo y solidaridad. Porque si hay una persona afectada, es la denunciante. Que sí, que ya has cantado loas al ejército de abogados que se dedican a defender a mujeres en situaciones similares a la de ésta. Pero imagínate lo mal que se sentirá ésta en concreto si lee este comunicado, y ve que te acuerdas de defender a las instituciones, de defender la presunción de inocencia, y te olvidas de apoyar a la víctima.

No se me malinterprete, no es una crítica a la labor de nuestra Decana. Yo lo haría rematadamente peor. Es fácil sacar puntilla con tiempo para reflexionar sobre ello, y sin la responsabilidad de tener que salir a la palestra a dar la cara. En realidad lo que quiero señalar es precisamente eso: lo difícil que es hablar en público de según qué tema, porque es facilísimo sacar punta a cualquier frase, por mucho cuidado que se haya puesto en no pisar ningún callo.

Al final la opción más inteligente es no decir nada en la medida de lo posible. Salvo si eres tonto de remate, como el que suscribe.

En Barrapunto, “Si de violencia machista se trata, cuidado con pisar callos”

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