¡Brecha de seguridad, ha sacado una foto en el Juzgado!

Hoy sobre las 9:30h he entrado al Juzgado, y tras superar el detector de metales me he encontrado de frente con un error de Windows (XP, si no me equivoco). Una de las pantallas que muestra los señalamientos del día y si van o no con retraso (pantalla que nunca miro) ha debido de fallar, y muestra el mensaje de error que puede apreciarse en la foto que ilustra este texto. Como iba con tiempo, ni corto ni perezoso (entre otras cosas porque tengo una altura ligeramente superior a la media y venía con el primer café de la mañana ya puesto), he sacado mi móvil chino y he sacado una foto, para mi anecdotario personal.Inmediatamente se ha dirigido a mí uno de los agentes de seguridad que segundos antes me había dado los buenos días, para recordarme amablemente que está prohibido hacer fotos en el Juzgado. “Ah, perdón, no lo sabía… es que he visto el error, y he hecho una foto para mi anecdotario personal”. Soy así de transparente. Y ni he hecho ademán de borrarla, ni me ha pedido que la borre.

En realidad entiendo la prohibición de hacer fotos en el Juzgado, por eso de la seguridad. No vaya a dedicarse el fantasma de Jesús Gil a conspirar para acceder ilegalmente al Palacio de Justicia para destruir pruebas contra él, y para ello se valga de los servicios de un abogado aparentemente majete pero pagado por el Maligno. Y por los niños, ¡es que nadie piensa nunca en los niños! Aún así, confieso que no es la primera vez que hago una foto en el Juzgado. Nunca de personas, y nunca por orden de ningún fantasma. Carteles con erratas burdas, avisos en la máquina de café de que están en huelga y por eso nos quedamos sin nuestro chute de cafeína a media mañana… chorradas, anécdotas. Y ahora que hablamos con total sinceridad… pese a la prohibición (que no recuerdo haber visto anunciada en ningún lado, aunque es posible que lo esté), no tengo intención de dejar de hacer fotos de las curiosidades con las que me encuentre en el Juzgado. Eso sí, lo haré con disimulo.

En realidad que me reprendan por sacar una foto tonta me importa poco. Me importa más cuando me reprenden por hacer algo que, según entiendo, es necesario para hacer bien mi trabajo. Me refiero, por ejemplo, a aquella vez que estando de Guardia de Menores, acudí a Fiscalía a asistir a una menor en su declaración. La menor aún no había llegado, así que me dieron el expediente para que fuera echándole un vistazo. No una copia, sino el original, así que previendo que me iba a volver al despacho sin nada más que copia de la declaración a la que iba a asistir, me puse a hacer fotos con el móvil a las páginas sustanciosas.

De detrás del mostrador salió hecha un basilisco una fiscal de la que generalmente suelo tener buena opinión (aunque hay algún compañero que no la comparte), y me quitó el expediente de las manos, mientras me recriminaba duramente hacer lo que estaba haciendo. “No entiendo, ¿qué problema hay con que haga copias de la documentación, si igualmente se me permitiría fotocopiarla? Mientras no designe otro, seré su abogado y me corresponderá defenderla”. En este caso no funciona así -me explicó sin abandonar el tono agresivo-, porque este asunto concreto está en fase de preliminares (creo recordar), es decir, se va a ver si el asunto tiene importancia suficiente como para abrir un Expediente de Reforma (lo que para adultos serían, por ejemplo, unas Diligencias Previas, es decir, la fase de Instrucción), y si por lo que sea no se abre y se cierra el expediente, no se puede permitir que la documentación salga de Fiscalía. Pues vale. No me quedaron más huevos que acatar la decisión, y encima me quedé sin terminar de ver el expediente. Al final se archivó y punto pelota, pero os podéis imaginar mi sensación de convidado de piedra durante la declaración. Si ya de por sí el papel del abogado en Jurisdicción de Menores es muy limitado (de lo que algún día me animaré a escribir algo), imagínate sin poder siquiera ver el expediente.

No soy ni el primero ni el último abogado al que ponen pegas para hacer copias del expediente con el móvil, cosa que no deja de parecerme absurda. Desde que aquella fiscal me echó esa bronca, siempre pregunto antes de hacer fotos del expediente. No suelen poner pegas, de hecho más de una vez se han sorprendido de que lo pregunte. “Si puedes fotocopiarlo, ¿por qué no ibas a poder hacerle fotos?”. Ya, eso digo yo, pero es que alguna vez me han puesto pegas, y no quiero problemas. Fíjate, en México el mismísimo Pleno del Tribunal Superior de Justicia ha tenido que dejar claro que las partes pueden capturar imágenes del contenido de los expedientes a través de fotografías. Y consideran que esta decisión les coloca “a la vanguardia dentro de los tribunales del país”. Casi ná, oyes.

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