El difuso y selectivo límite para la libertad de expresión

Hace cosa de un mes (cómo pasa el tiempo) hablé sobre la regresión de la libertad de expresión, no sólo desde un punto de vista legal/judicial, sino más bien desde un punto de vista sociológico. Nos estamos acostumbrando a que se ponga un estrecho cerco a la libertad de expresión, e incluso lo vemos bien y lo jaleamos, en función de quién sea el cercado. No somos conscientes aún, pero estamos echando piedras sobre nuestro propio tejado.

Siguiendo con el mismo tema, quería escribir un artículo analizando de manera exhaustiva dos asuntos distintos, pero no voy a tener tiempo, así que voy a lanzar una reflexión bastante más superficial. Me refiero al asunto de los chistes sobre Carrero Blanco, y los insultos y amenazas contra una víctima de un atentando en Berlín.

Sobre el primero, vamos a concretar, porque claro, todos los medios hablan de “condena por hacer chistes sobre Carrero Blanco”, pero pocos se olvidan de analizar en qué consisten esos chistes. En PUBLICO.ES podemos encontrar todos los tuits ordenados de manera cronológica. La mayoría de ellos son chistes. De dudoso gusto, pero chistes al fin y al cabo. Pero hay uno, del 20/12/2015, que no entra en mi concepción de “chiste”. En el anterior enlace lo describen así:

– Junto a una imagen del atentado en el que perdió la vida Luis Carrero Blanco y dos imágenes que recrean el momento de la explosión y la trayectoria ascendente de su vehículo oficial: “Feliz 20 de diciembre” (20 de diciembre de 2015)

¡Esto no es un chiste, HOYGA! Esto es, lisa y llanamente, alegrarse del fallecimiento de una persona. No seré yo quien diga que debe censurarse a quien se alegra de la muerte del sucesor de un dictador 40 años después de su muerte. Pero un chiste no es. No sé si pesa mucho o poco en la argumentación de la Sentencia que le condena, porque como ya he dicho, no he tenido tiempo de analizarlo como merece. Tampoco sé si pesa el hecho de que esta chica parecía tener una obsesión con Carrero Blanco, sobre todo desde septiembre de 2015.

En cualquier caso, nótese que en ninguno de los chistes (buenos o malos, el resto sí parecen chistes) manifiesta expresamente alegría por la muerte de Carrero. Cuarenta años más tarde. Al fallecido no le llega ni el eco de los tuits. Y ahí está la tuitera, con su añito de cárcel (que no cumplirá) a la espalda.

Vamos a entrar en comparaciones. Vuelvo a poner el enlace al artículo con los insultos y amenazas contra una víctima de un atentando en Berlín. El primero en la frente:

Que pena no te remataron, subnormal, jodete.. la proxima si hay suerte llevate a tu familia
Viva la lucha armada. Espero ke te kedes sin piernas cabron

Diferencias respecto del caso de Casandra:

  • Se refiere a un golpe terrorista reciente, no de hace 40 años.
  • La víctima está viva en el momento de escribir los mensajes.
  • Los mensajes los recibe directamente la víctima.
  • Se le insulta y se le desea que sufra daños personales graves, de manera expresa
  • No son precisamente “chistes”, ni se intenta siquiera ser sutil.
  • La víctima del golpe terrorista no ocupa ningún cargo de responsabilidad política en un gobierno totalitario y liberticida, ni está llamado a garantizar la continuidad del status quo. Lo siento, no he podido contenerme

Uno espera (que no desea) del Gobierno que aplique el mismo rasero con el mismo rigor con el que lo ha aplicado persiguiendo a través de la Fiscalía los mensajes publicados por Casandra. Pues no.

La Policía española, sin embargo, no considera que sean constitutivas de delito, según una respuesta formulada por el Ministerio del Interior al senador de EH Bildu, Jon Iñarritu.

“La comisaría general de información tuvo conocimiento del atentado mencionado en el texto de su pregunta, así como de los intercambios de mensajes en distintas redes sociales, no considerándolos que pudieran ser constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo contemplado en el artículo 578 del Código Penal”, asegura la respuesta de Interior.

Lo dicho, malos tiempos. Para la lírica, para la épica, e incluso para la historiografía.

Originalmente publicado en Barrapunto

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