Ni nuestra ni de ellos: la libertad de expresión es de todos

Escribo esta entrada de bitácora casi más por imperativo moral que porque me apetezca seguir hablando del tema. Creo que ya dije todo lo que tenía que decir cuando sostuve que la libertad de expresión debe defenderse siempre, aunque se use para soltar mierda, sobre todo ahora que esa libertad está en claro retroceso. No se pueden disculpar algunos y perseguir otros, o jugamos todos o pinchamos el balón, con lo que conlleva pinchar el balón. Está clara mi postura, ¿no?

También sabréis que soy de ideología más bien de izquierdas, votante habitual de Izquierda Unida, y en las últimas Generales, a la coalición electoral Unidos Podemos, no porque Podemos sea santo de mi devoción, sino porque IU se dejó absorber para esa cita electoral (veremos cuándo llega el momento de reivindicar su individualidad). Todo esto está dicho en mi bitácora en algún momento, no digo nada nuevo.

Y entonces va UP y presenta una propuesta de Ley para combatir la LGTBIfobia que se pasa la libertad de expresión por el forro de los cojones, pretendiendo poner un funcionario dependiente del Ejecutivo a censurar aquéllo que huela a LGTBIfobo. El mismísimo Monedero dice que la homofobia no se derrota censurando, pero no es éste el opinador con el que más puedo empatizar. Me vale más la opinión de David Bravo, abogado como yo, pero no tan guapete como yo, que fue Diputado con Podemos pero no repitió (dice) por motivos personales, que lo resume magistralmente:

El resumen que me pedís: PODEMOS propone apartar a los jueces con su propia Ley Mordaza pero no pasa nada porque es una mordaza para EL BIEN

Aviso para quienes andéis cortos de pilas en vuestros detectores: es ironía. Y la suscribo sin reservas. Otro ataque más contra la libertad de expresión en nombre de “causas elevadas”, y lo que es peor, por parte de quienes esperaba que estuvieran de mi lado en su defensa.

A David Bravo parece haberle caído la del pulpo por tamaña traición. Él aguanta el chaparrón, en Twitter lo deja claro: lealtad absoluta a las ideas, ninguna a los partidos. ¡Coherencia, cojones! ¡Sí, señor! Con David Bravo tengo sentimientos encontrados. A veces me parece un tío cojonudo, con la cabeza bien amueblada y unos principios éticos sólidos. Otras veces me parece simplemente alguien que supo subirse a la ola de una corriente de opinión concreta para hacerse nombre, y le salió bien. Hoy estoy a tope con él. Decepcionadísimo, y mucho, con UP. Y en mi fuero interno, deseando que Garzón no esté implicado en este proyecto de Ley, y se desmarque públicamente de este atentado contra la libertad de expresión.

Joder con los malos tiempos… la cosa está más negra de lo que esperaba, los partidarios del verso libre vamos a resultar ser una minoría paupérrima. ¡Ni que usáramos GNU/Linux!

Originalmente publicado en Barrapunto

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