A la hora que quieras

Ring, ring…

– ¿Sí?
– Hola, Daniel, soy yo, Fulanito, que si me puedes dar cita para el lunes.
– El lunes… pues por la mañana cuando quieras, que tengo la agenda libre. Dime cuándo quieres.
– Cuando tú quieras, me es igual.
– Pues… ¿qué tal a las 10:00?
– Vale, a las 10:00. Espera, ¿podría ser mejor a las 11:00?
– Sin problema, a las 11:00.

Qué malo es eso de madrugar…

Originalmente publicado en Barrapunto