Año nuevo, despacho nuevo

No, no cambio de despacho, no cambio a mi compañero ni por tres de la competencia. Pero hoy, segundo día de labor desde el inicio del nuevo curso, veo mi despacho, literalmente, desde una nueva perspectiva. Simple y llanamente, porque he dado la vuelta a mi mesa. Fíjate que tontería.

Nuestro despacho está en un bajo comercial, con una fachada de algo más de dos metros y medio de ancho. Esta medida determina el ancho del local, que se proyecta como un tubo hasta la fachada trasera del edificio. Disponemos de dos puestos de trabajo, uno para mi compañero y otro para mí, con una mesa de 180x80cm cada uno. Cuando me incorporé al despacho me encontré las mesas dispuestas de manera paralela a la fachada, una frente a la otra, algo que facilita la conversación y el intercambio de impresiones con el compañero. ¿Problema? Que eso implica que el usuario de la mesa más cercana a la entrada (yo) se siente de espaldas a la puerta de entrada. Cada vez que entraba alguien al despacho, fuera un cliente, un comercial o mi cartero, me pillaba de espaldas, lo que me obligaba a girarme para poder atenderle. Esta situación puede calificarse de cualquier manera menos ergonómica. Estuve haciendo croquis para ver si las mesas podían disponerse de manera perpendicular a la fachada, para poder recibir al cliente de perfil, pero el ancho del local no da para tanto.

Y ayer decidí dar un giro de 180 grados a mi vida. Bueno, sólo a mi mesa. Ahora estoy de cara a la puerta, de espaldas a mi compañero (a ver cuando venga a la tarde qué le parece), y tengo el PC y el monitor a mi izquierda, no a mi derecha. No sabría decir por qué, pero me parece una posición más natural. Y por supuesto, para mis clientes será mucho más natural entrar y encontrarse a alguien de cara, que encontrárselo de espaldas e invitándoles a rodear la mesa para sentarse frente a él.

Y esto es todo lo que ha dado de sí el mes de agosto que pretendía dedicar a planificar la reorganización del despacho. Creo que todas esas ideas tan interesantes que llevan rondándome la cabeza deberán quedarse ahí, en mi cabeza, hasta que encuentre el momento propicio para ponerlas en práctica. Bueno, será mejor que las vaya anotando para que no se me olviden.

Publicado originalmente en Barrapunto

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