Agilidad en Fiscalía de Menores

El viernes de la semana que viene tenemos cita en el Juzgado de Menores, para una posible conformidad. ¿Y esto cómo va? Pues muy simple, una menor de edad se ha metido en líos, el Equipo Psicosocial (EP) ha elaborado un informe en el que recomienda que se le imponga una medida educativa de Libertad Vigilada (LV), en consonancia Fiscalía pide 6 meses de libertad vigilada, y se nos da la posibilidad de llegar a un acuerdo con Fiscalía antes de llegar a juicio.

Llegar a conformidades con Fiscalía en jurisdicción de adultos es relativamente frecuente, y en jurisdicción de menores lo es especialmente, por varios motivos. El primero y más importante, que los chavales no suelen tener la malicia suficiente como para ocultarse a la hora de cometer infracciones penales, les suelen pillar con las manos en la masa, y poca defensa suele haber. El segundo, que como lo que se les impone son medidas educativas, por su bien, no duele tanto (aunque sí que duele cuando la medida educativa consiste en internamiento en régimen cerrado). El tercero, que intentar absolver a un menor cuando es culpable le da una muy mala lección vital, flaco favor le haces defendiéndole de acusaciones y no de sí mismo. El cuarto, y éste es casi tan importante como el primero, que con eso de que los castigos son por el bien del menor, y son simples medidas educativas, la presunción de inocencia como que importa menos, como que tiembla menos el pulso a la hora de condenar a alguien en base a pruebas poco consistentes. Diciendo esto me estoy mojando MUCHO, pero no soy el único que opina así. El quinto, también muy importante, que la función del abogado queda muy diluida desde el momento en que la gravedad del hecho cede el protagonismo a las necesidades socio-educativas del menor.

A ver que explique esto último, que es importante: si un adulto comete (por ejemplo) un hurto, tanto da que sea un probo ciudadano que ha cometido un desliz, o que se trate de un desperdicio humano de los que pueblan los bancos de nuestros parques pertrechados con un cartón de Don Simón (o peor aún, Don García). Lo importante no es quién lo ha hecho, sino qué ha hecho. Lo contrario sería lo que se conoce como “Derecho Penal de autor” (DPdA), en el que se castigan las personas, y no las conductas. Es decir, se te castiga por lo que eres, no por lo que has hecho. Ejemplo histórico de DPdA: la Ley de Vagos y Maleantes. Nadie quiere incurrir en DPdA, ¡zape, zape!

Bien, pues si el mismo delito es cometido por un menor de edad, entonces sí que cambia la cosa en función del autor, dependiendo de que quien comete el hecho sea un chaval estudioso y deportista miembro de una familia estructurada, o un gitanillo que tiene menos letras que piojos y vive con su tía (que no consigue meterlo en vereda) porque su padre está en el talego y su madre en un centro de desintoxicación.

Al primero, si muestra arrepentimiento, pide perdón y sus padres pagan los daños causados, puede que le caiga sólo una reprimenda (art. 7.1.m del primer enlace), o puede que prestaciones en beneficio de la comunidad (art. 7.1.k). Al segundo, según qué fiscal le toque, le caerá como poco una libertad vigilada (art. 7.1.h), con la intensidad que el educador correspondiente considere oportuna sobre la marcha.

¿Y qué margen le queda al abogado? A poco que haya indicios contra el chaval, entre cero y menos cero. Puedo contar con los dedos de una mano las veces que he conseguido una absolución en el Juzgado de Menores. Y en consecuencia, con los dedos de las dos manos las veces que he celebrado juicio en el Juzgado de Menores. Que tonto no soy. Con los adultos, incluso siendo tu cliente culpable, aún te queda la baza de pelear el nivel de culpa, así que puede interesar rechazar el ofrecimiento del fiscal y forzar la celebración del juicio, aún sabiendo que la absolución total es imposible. Con los menores no hay medias tintas: si es inocente, genial, pero si es culpable, aunque sólo lo sea un poquito, se cierra la puerta al debate jurídico, y se abre la puerta al debate psico-social, que será el que determine la medida (“que no pena”, dicen) a adoptar. ¿Qué necesita, desde un punto de vista socio-educativo, este pequeño delincuente? ¡A mí qué me cuenta, yo soy abogado, no psicólogo! Se dan casos en los que en unos mismos hechos intervienen varios chavales, con el mismo grado de implicación (y por lo tanto de responsabilidad), y sin embargo Fiscalía pide medidas distintas para cada uno, por ser sus circunstancias distintas. ¡Y cómo les jode eso a los chavales cuando sucede! Todavía no he visto a ningún psicólogo valorar el efecto que tendrá esa injusticia en la percepción de la Administración de Justicia y la autoridad por parte de los chavales.

¿Os podéis creer que cuando he empezado a escribir este texto no tenía ninguna intención de criticar a la Jurisdicción de Menores? Me he dejado llevar por el momento. En fin, retomo la historia donde la he dejado en el primer párrafo… la semana que viene tengo una vista para una conformidad, y he llamado a Fiscalía para ver qué consigo rascar. A continuación, la pseudo-transcripción de lo que recuerdo de la conversación:

YO – Buenos días, soy Daniel Martínez, abogado, llamo en referencia al Expediente de Reforma (EXR) xxx/2017
FUNCIONARIO – Sí, deme un momento que lo consulte en la base de datos… aquí lo tengo, ¿qué quería?
YO – Tenemos una vista para conformidad la semana que viene, y me gustaría hablar con el fiscal o la fiscal que vaya a acudir a Sala para ver si podemos llegar a un arreglo.
FU – Un momento, por favor… la fiscal que acudirá a sala es Fulanita Mengánez, le paso con ella
YO – Muy bien, gracias
FISCAL – ¿Sí, buenos días?
YO – Buenos días, soy Daniel Martínez, abogado, llamo en referencia a…
FI – Sí, ya me han pasado los datos del expediente, y lo tengo delante… a ver, usted en su escrito pidió absolución, pero querría llegar a un acuerdo…
YO – Sí, bueno, depende de lo que se ofrezca.
FI – Vamos a ver… hemos pedido 6 meses de LV… déjeme que eche un vistazo al informe del EP…
YO – Para su conocimiento, la menor ya está cumpliendo una medida de tareas socioeducativas por hechos anteriores, y la evolución está siendo positiva, no sé si eso se refleja en el informe que usted maneja, o es de fecha anterior.
FI – Bueno, si eso es cierto, podríamos dejarlo en 4 meses.
YO – ¿Y podrían ser 3 meses?
FI – ¿La chavala está estudiando?
YO – Sí, va a clase regularmente, y el curso pasado finalmente consiguió aprobar todas las asignaturas.
FI – Está bien, que sean 3.
YO – Muy bien, hablo con la madre y le confirmo en un rato

Fácil y limpio, ¿verdad? Todo muy bonito, si no fuera porque esta conversación es INVENTADA. Bueno, no del todo, está inspirada en conversaciones que he tenido en otras ocasiones. Pero no siempre va todo tan rodado. En realidad la conversación de hoy ha sido más o menos así:

YO – Buenos días, soy Daniel Martínez, abogado, llamo en referencia al Expediente de Reforma (EXR) xxx/2017
FUNCIONARIO – ¿Expediente de Reforma? Será el del Juzgado, ¿no? Es que ya sabe que el número de EXR es distinto en Fiscalía y en el Juzgado…
YO – En el último Auto notificado aparece como “número de fiscalía” el YYY/17
FU – Ya… ¿no tendrá el número de Diligencias Preliminares (DPR)?
YO – En el Auto no se mencionan las DPR… déjeme un momento que lo mire en el expediente… sí, EXR YYY/17, DPR ZZZ/17. [Aclaración: hay dos referencias EXR, la del Juzgado -XXX- y la de Fiscalía -YYY-, y nunca coinciden]
FU – Sí, a ver, espere un momento… hmmm… sí, aquí está. ¿Y usted quién es?
YO – Daniel Martínez, abogado.
FU – Y usted es abogado de…
YO – Sí, de Zutanita Gutiérrez, la menor, designado de oficio.
FU – Pero este asunto, ¿está en Fiscalía aún, o ya ha pasado al Juzgado?
YO – No, no, no está en Fiscalía, está ya en el Juzgado, tenemos cita para conformidad la semana que viene.
FU – Pero entonces tendrá que llamar al Juzgado, porque el expediente no está aquí.
YO – Sí, ya, si ya sé que el expediente está en el Juzgado, ya tengo copia del expediente, es que tenemos una vista para conformidad la semana que viene, y me gustaría saber quién es el o la fiscal que acudirá a Sala.
FU – A ver, espere un momento… la fiscal es Fulanita Mengánez.
YO – Ajá, la misma que firma el escrito de calificación. ¿Podría pasarme con ella?
FU – Ehmmm… sí, bueno, espere un momento… ¿su nombre era?
YO – Daniel Martínez
FU – Un momento, le paso




FU – Sí, perdone…
YO – ¿Sí?
FU – Verá, es que me dice la fiscal que lo habitual es llegar a un acuerdo el mismo día de la vista.
YO – Sí, lo sé, sé que muchas veces los acuerdos se cierran en el pasillo a la entrada del Juzgado, pero para no ir a la buenaventura, me gustaría hablarlo con antelación.
FU – Ya, pero es que me dice la fiscal que lo habitual es eso… porque claro, la fiscal para poder hacer un ofrecimiento, quiere conocer la situación real actual de la chavala, y hasta no ver el informe actualizado del EP, no puede hacer ningún ofrecimiento.
YO – Ya. Vale, pues nada. Muchas gracias, ya hablaremos la semana que viene. Buenos días.
FU – Buenos días.

Con lo bien que había empezado el mes de septiembre…

Publicado originalmente en Barrapunto

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