Críticas fundadas e infundadas a la sentencia de “la manada”

Hace unos días salió a la luz la sentencia de “la manada” (aquí el texto completo), y no ha dejado a nadie indiferente. Bueno, quizás me he quedado corto: la sentencia ha acaparado gran parte del espacio informativo en todos los canales de comunicación existentes, ha habido numerosas movilizaciones callejeras en protesta por la tibieza del fallo, y hasta la ONU se ha pronunciado al respecto. ¿Cuáles de estas críticas son fundadas, y cuáles infundadas?

Recordemos muy brevemente qué es eso de “la manada”: cinco varones de entre 24 y 27 años de edad viajan desde Sevilla hasta Pamplona por las fiestas de San Fermín de 2016, allí se cruzan con una chica de 18 años que ha viajado desde Madrid, entran en un portal, y allí mismo realizan todo tipo de actos sexuales. Casi dos años más tarde, la Audiencia Provincial de Navarra condena a los varones a 9 años de prisión por abuso sexual. No obstante, uno de los tres magistrados que forman el Tribunal dicta un voto particular, proponiendo la absolución de los acusados, que no tiene efectos sobre el fallo al encontrarse en minoría (1 contra 2). He tenido que reescribir este párrafo varias veces para no utilizar determinados términos que serán analizados más adelante en este texto. Si echas de menos una narración más concreta y explícita, te ruego que tengas paciencia y sigas leyendo.

Antes de seguir hablando de los detalles del caso, de la sentencia y de las reacciones suscitadas, es necesario aclarar algunos conceptos y términos legales. Sin ser experto en la materia, quiero hacer un análisis estrictamente legal, sin lecturas políticas de ningún tipo, y para eso hay que basarse en la Ley. En concreto, en los arts. 178 y siguientes del Código Penal, que son los que castigan los delitos contra la libertad e indemnidad sexual. El Código Penal empieza por describir y determinar el castigo para los delitos más graves de este tipo, para luego ir bajando la intensidad para los no tan graves. Para entendernos mejor, yo voy a usar el orden opuesto, de menor a mayor gravedad, dejando fuera algunos delitos contra la libertad sexual cuyo análisis nos desviaría del tema. Clasificaremos los distintos delitos en dos grupos: abusos sexuales y agresiones sexuales, y como subgrupo dentro del segundo, las violaciones.

  • ABUSO SEXUAL

    • Abuso sexual. Art. 181.1 CP.
      • En pocas palabras: sexo sin consentimiento.
      • Descripción: Consiste en realizar actos de naturaleza sexual con otra persona, sin que esta persona haya dado su consentimiento, o con un consentimiento “viciado”, sin que exista violencia ni intimidacion.
      • Ejemplos: El ejemplo menos intenso de abuso sexual que se nos puede ocurrir es el de los “tocamientos” en el transporte público. Ir un paso más allá sería abordar por sorpresa a una tercera persona en la barra de un bar, magrearle, y meterle la lengua hasta la garganta sin darle tiempo a reaccionar. Mucho más grave sería, por ejemplo, mantener relaciones sexuales con una persona que no puede oponer resistencia por estar borracha o drogada (art. 181.2 CP). También sería abuso, por ejemplo, cuando el jefe propone mantener relaciones sexuales a una subordinada, y ésta accede por miedo a perder su puesto de trabajo, habiendo en este caso un consentimiento “viciado” (art. 181.3 CP).
      • Castigo: Prisión de 1 a 3 años o multa.
    • Abuso sexual con penetración. Art. 181.4 CP.
      • En pocas palabras: sexo sin consentimiento con penetración
      • Descripción: Los anteriores modos de cometer abuso sexual se castigarán de manera más severa cuando consistan en “acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías”. Traducción a lenguaje llano: para el legislador “acceso carnal” significa “introducción del pene”. Por lo tanto, hay que contestar a dos preguntas para saber si estamos ante un abuso sexual agravado: qué se introduce, y por dónde se introduce.
        • Si se introduce por vía anal o vaginal, sea lo que sea lo que se introduzca (pene, miembros corporales u objetos, tales como consoladores o cualquier otro objeto), será un abuso sexual con penetración.
        • Si se introduce por vía bucal, sólo será abuso sexual con penetración si se trata del pene. Introducir los dedos, la lengua, u objetos de cualquier tipo por la boca, sería un abuso sexual “básico”, del art. 181.1 CP.
      • Ejemplos: Aprovechar que una persona ha perdido el conocimiento por el consumo de drogas para penetrarla analmente.
      • Castigo: Prisión de 4 a 10 años.
    • Abuso sexual agravado. Art. 181.5, 180.1.3 y 180.1.4 CP.
      • En pocas palabras: sexo sin consentimiento desde superioridad
      • Descripción: El delito se considerará más grave cuando la víctima sea especialmente vulnerable (art. 180.1.3 CP), o el autor se haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco (art. 180.1.4 CP).
      • Ejemplos: Cuando la víctima tenga Síndrome de Down en un grado que le impide negarse a los actos sexuales a los que se le somete.
      • Castigo: Mitad superior (es decir, de 2 a 3 años el del art. 181.1 CP, y de 7 a 10 años el del art. 181.4 CP).
  • AGRESIÓN SEXUAL

    • Agresión sexual. Art. 178 CP.
      • En pocas palabras: sexo con violencia/intimidación
      • Descripción: Sería la versión violenta o intimidatoria del abuso sexual descrito en el art. 181.1 CP (“sexo sin consentimiento”).
      • Ejemplos: una persona agarra con fuerza y golpea a otra (violencia), o le advierte de que le golpeará si no se está quieta (intimidación), para obligarle a realizar/soportar actos sexuales contra su voluntad.
      • Castigo: Prisón de 1 a 5 años. Nótese que la pena mínima para este delito es la misma que para el abuso sexual, 1 año, y lo que cambia es la pena máxima, 5 años. Es decir, quedaría en manos del juez valorar hasta qué punto la violencia/intimidación ejercidas o los actos sexuales cometidos convierten el hecho en algo más o menos grave.
    • Agresión sexual agravada. Art. 180 y 178 CP.
        • En pocas palabras: sexo con violencia/intimidación y agravantes
        • Descripción: Si en la agresión se dan determinadas circunstancias listadas en el artículo 180 CP (recomiendo leerlo), que hacen que el hecho sea aún más censurable.
        • Ejemplos: Varias personas agarran con fuerza y golpean a otra (violencia), o le advierten de que le golpearán si no se está quieta (intimidación), para obligarla a realizar/soportar actos sexuales contra su voluntad.
        • Castigo: Prisión 5 – 10 años. Si concurren dos o más de esas circunstancias, el castigo iría de 7 años y medio a 10 (art. 180.2 CP)
    • VIOLACIÓN

      • Violación. Art. 179 CP.
        • En pocas palabras: penetración con violencia/intimidación.
        • Descripción: Sería la versión violenta o intimidatoria del abuso sexual con penetración del art. 181.1.4 (“abuso con penetración”).
        • Ejemplo: Se amenaza físicamente a una tercera persona para que no oponga resistencia a ser penetrada analmente.
        • Castigo: Prisión de 6 a 12 años. Comparándolo con el abuso (en el que no hay violencia ni intimidación), las penas se elevan dos años, tanto para el mínimo como para el máximo.
      • Violación agravada. Art. 180 y 179 CP.
        • En pocas palabras: penetración con violencia/intimidación y agravantes
        • Descripción: Si en la violación se dan determinadas circunstancias listadas en el art. 180 CP (vuelvo a recomendar leerlo), que hacen que el hecho sea aún más censurable.
        • Ejemplos: Varias personas agarran con fuerza y golpean a otra (violencia), o le advierten de que le golpearán si no se está quieta (intimidación), para que no oponga resistencia a ser penetrada analmente.
        • Castigo: Prisión 12 – 15 años. Si concurren dos o más de estas circunstancias el castigo iría de 13 años y medio a 15 (art. 180.2 CP)

Tras leer esta lista de horrores, recomiendo una pausa de unos segundos para tomar aire, y si fuera necesario, vomitar. Una vez nos veamos con fuerza para seguir leyendo, resumamos lo que caracteriza a cada una de las dos[*] figuras legales descritas:

  • Abuso sexual: sexo sin consentimiento
  • Agresión sexual: sexo sin consentimiento y con violencia/intimidación

[*] ACLARACIÓN: Inicialmente había dividido los delitos en tres grupos: abuso, agresión y violación. No obstante, creo más coherente respetar la división en dos grupos que hace el Código Penal, abusos y agresiones, siendo la violación un subconjunto del segundo. En la redacción original del Código Penal de 1995, de hecho, no se usaba el término “violación”, el término fue recuperado años más tarde, en 2003, para denominar un subtipo agravado de agresión.

Una vez asimilada la teoría, apliquémosla al caso de “la manada”:

  • Si hay consentimiento, no hay delito. Es lo que sostenían los abogados defensores. El magistrado del voto particular sostiene que no se puede descartar la existencia de consentimiento, por eso propone la absolución.
  • Si no hay consentimiento (o existe un consentimiento viciado), pero no hay violencia ni intimidación, es un abuso sexual. Es lo que recoge el fallo de la sentencia, aplicando el art. 181.3 CP (folio 127 y ss).
  • Si no hay consentimiento, y además hay violencia/intimidación, es una agresión sexual (en concreto, violación, por existir penetración). Es lo que sostenían tanto la acusación pública como la particular y la popular.

Ahora que sabemos lo que dice la Ley, lo que dice la Sentencia en el fallo, y lo que dice la Sentencia en el voto particular, podemos empezar a analizar las críticas que se han podido leer:

#NoEsNo (ausencia de consentimiento)

En efecto, “no es no”. Es imposible discrepar con este planteamiento. Lo triste es que haya que defender algo tan obvio, y es que cuando una tercera persona te dice que no quiere mantener relaciones sexuales contigo, no es que se esté haciendo la difícil, es simplemente que NO QUIERE, y como no quiere, NO DEBES. Punto. Te vas al baño y te la machacas, pero a la chavala la dejas en paz. Antes de tener sexo con una tercera persona, asegúrate de que esa persona está de acuerdo.

La pregunta es, ¿de qué manera puede ser esto una crítica a la sentencia de “la manada”? El fallo, esto es, la decisión final de la sentencia, condena a los acusados por un delito de “abuso sexual”, y como ya he explicado más arriba, el abuso sexual consiste en sexo sin consentimiento. Es decir, la sentencia castiga a “la manada” por haber realizado actos sexuales con una persona que no había dicho “sí”. De ninguna de las maneras se puede entender que la sentencia da carta blanca para mantener relaciones sexuales con mujeres contra su voluntad, no olvidemos que impone a los condenados una pena de 9 años de prisión. Otra cosa muy distinta es si la condena nos parece suficiente, o si se ha aplicado bien el Código Penal. En cualquier caso, esta sentencia no es contraria al #NoEsNo.

Podríamos referirnos al voto particular. Yo entiendo que quien sale a la calle a manifestarse contra la sentencia lo hace contra su fallo, no contra el voto particular. Si el fallo hubiera reconocido la existencia de intimidación, y por lo tanto hubiera condenado por violación, la existencia de un voto particular favorable a la absolución no habría sido suficiente para provocar la reacción social que hemos visto.

En cualquier caso, el #NoEsNo tampoco se puede usar contra el voto particular, porque por lo visto la víctima en ningún momento dijo “no”.

En los hechos probados de los folios 15-16-17 de la sentencia no se hace referenca a negativa alguna por parte de la víctima. Según sus palabras, entró en estado de shock, y se dejó hacer, según se lee en el folio 42, sin llegar a manifestar en ningún momento su falta de consentimiento. Su declaración sobre el momento en el que le entra el miedo y se bloquea se puede encontrar en el folio 55.

Por lo tanto, entiendo que usar el #NoEsNo como crítica a la sentencia de “la manada” está fuera de lugar. En ningún momento dijo que no. Eso no significa que dijera que sí, obviamente.

#YoTeCreo (credibilidad de la víctima)

Durante muchos años, las mujeres que han sido víctimas de comportamientos machistas y se han atrevido a denunciarlos, han visto cómo se les ninguneaba, se les tachaba de mentirosas, cuando no de histéricas. No se trataba de un sano escepticismo, sino de un cuestionamiento activo, una negación sistemática. Es algo que sigue ocurriendo. El hashtag #YoTeCreo es una reacción a esa actitud, un modo de mostrar a la víctima de unos hechos horribles que por mucho que se le cuestione, hay mucha gente que le cree. Apoyar a la víctima cuando nadie le cree está muy bien.

Sin embargo, en este caso no ocurre nada de eso. La sentencia da plena credibilidad a la declaración de la víctima a lo largo de toda su exposición, bien porque considera su testimonio creíble, bien porque el mismo se corrobora mediante otros medios de prueba. Incluso cuando hay contradicciones entre lo que declaró de primeras y lo que declaró después en juicio, la sentencia las considera matizaciones sin importancia (no así el voto particular, que las califica de auténticas “retractaciones”). Por lo tanto, la sentencia le ha creído, los medios le han creído, la opinión pública le ha creído… los únicos que cuestionan públicamente a día de hoy su relato son la defensa de los acusados (obviamente) y el juez discrepante. Esgrimir el #YoTeCreo no tiene sentido cuando prácticamente nadie duda de su relato, y menos aún si se pretende esgrimir contra una sentencia que ya ha dicho claramente que le cree.

Por lo tanto, entiendo que usar el #YoTeCreo como crítica a la sentencia de “la manada” está fuera de lugar. En la sentencia se ha creído el relato de la víctima. Utilizarlo contra el voto particular tendría sentido, pero de nuevo, entiendo que se está utilizando contra la sentencia y su fallo.

Actualización: en esta carta abierta tres magistradas opinan igual: “Hemos escuchado lo de “Yo sí te creo”, pero queremos decirte que, en nuestra opinión, el tribunal (dos sobre tres) ha creído tu relato y lo ha declarado probado, con evidencia, más allá de toda duda razonable. Si no te hubieran creído, es imposible escribir lo que se dice en los hechos probados de la sentencia; tampoco diría la sentencia que tu testimonio es coherente y digno (lo califica de este modo en los fundamentos jurídicos). Los argumentos de las defensas cuestionando tu persona y tu relato son rechazados por la sentencia con respeto y consideración. Leemos cómo les has convencido con tus explicaciones, por qué te han creído.”

 

No es abuso, es violación (existencia de violencia/intimidación)

Como ya he explicado, la diferencia entre abuso y violación la marca la ausencia o existencia de violencia o intimidación. Ni el fallo ni el voto particular aprecian la existencia de violencia ni intimidación. Por señalar alguno de los puntos en los que se trata este tema, recomiendo leer el folio 95, donde se argumenta que no ha existido violencia para obtener el consentimiento de la víctima. Para leer la conclusión de falta de intimidación habría que ir al folio 97. La declaración de la víctima al respecto se puede leer a partir del folio 52, donde explica de qué modo fue introducida en el portal. En los folios 217 al 221 (ya en el voto particular) se recoge más extensamente la declaración de la víctima en el juicio acerca de este punto concreto. Si leer la sentencia resulta árido, se puede acudir a un artículo periodístico que explica como puede en qué se basa la sentencia para decir que no hay violencia ni intimidación. Las críticas hacen alusión a que verse encerrada y rodeada ya es por sí mismo intimidatorio, y otras son más contundentes.

Tras leer gran parte de la sentencia, incluido el extensísimo voto particular (y creedme, no es trago de buen gusto), si os soy sincero, no sé por qué decantarme. Los matices son demasiados, los argumentos extensos y complejos, el análisis de los medios de prueba y los hechos demasiado minucioso, y no he tenido (ni tendré) acceso a los propios medios de prueba (vídeos, declaraciones…) que se mencionan en la sentencia, y que en algunos casos (como en los vídeos grabados por los propios condenados) se describen de maneras tan distintas en el fallo y en el voto particular.

Otros con más capacidad que yo lo habrán estudiado con mayor detenimiento, y no veo descabellado que lleguen a la conclusión de que hay intimidación. Por lo tanto, yo diría que esta crítica sí tiene fundamento. Que sea acertada o no, no lo sé, no me atrevo a opinar. Este artículo no trata acerca de con qué críticas estoy o no de acuerdo, sino cuáles tienen fundamento y cuáles no.

Si me resisto me matan, si no me resisto mi agresor se sale de rositas

Lo explican, por ejemplo, en un artículo titulado “si te violan grita fuego”. Si habláramos de que el delito no es suficientemente castigado, entendería la crítica, pero es que se está hablando directamente de “impunidad”, que significa, literalmente, “no recibir castigo”. Recordemos: la sentencia absuelve a “la manada” del delito de violación, pero les condena por abuso sexual, a nada menos que 9 años de prisión. Puede parecernos poco en relación con el delito cometido (y ahí cada cual tendrá su propia vara de medir, habrá para quien la eternidad se quede corta como castigo), pero no supone impunidad.

Con esta sentencia los violadores en potencia deberían recibir el mensaje de “ojo con lo que hacéis, que podéis terminar entre rejas”. Es lo que se llama “función de prevención general”, un aviso a navegantes. A mí, la verdad, la perspectiva de pasar 9 años entre rejas me resulta bastante disuasoria. No es por eso por lo que no violo, si no lo hago es porque me parece repugnante, pero si me diera un golpe en la cabeza y me viniera la tentación, puedo asegurar que la amenaza de 9 años a la sombra sería muy a tener en cuenta.

Difundir la idea de que esta sentencia da impunidad a los violadores puede tener un efecto perverso: suavizar el efecto disuasorio de la pena. ¿Qué efecto podría llegar a tener en un violador en potencia que aún no ha dado el paso de sucumbir a sus impulsos más bajos? Creo que hablar de impunidad supone una falta de responsabilidad, pudiendo hablar simplemente de que la ley no protege suficientemente a las mujeres de delincuentes sexuales en potencia. Que no es lo mismo.

Por otra parte, hablar de cómo debe actuar una víctima en el momento de ser agredida en función de qué castigo le caerá a su agresor me parece cualquier cosa menos realista. Mañana me corta el paso un fulano, y me exige que le entregue la cartera si no quiero que me parta la crisma. Yo, que de esto algo sé, preveo que es posible que no pise la cárcel por el delito del que estoy siendo víctima, a poco que el fulano tenga limpia su hoja histórico-penal y le toque un abogado medio avispao que le convenza de dar una conformidad a una pena de 2 años (incluso menos, según el art. 242.4 CP) suspendida en sentencia. Entonces yo tengo dos opciones: entregarle la cartera de inmediato y sin mirarle a los ojos para que no me golpee, o ponerme farruco para provocar que me abra la cabeza de un mal golpe, y así provocar que además le caiga una buena por un delito de lesiones, lo que seguramente supondría su entrada en prisión. ¿Qué me recomiendas?

Dale la cartera, espera a que se aleje, y llama al 112 discretamente. Nadie debe ser compelido a resistirse sólo para poder armar una buena acusación contra el agresor en un juicio futuro. Si acaso, para evitar sufrir más daños. Si resistirte te va a servir para repeler o minimizar la agresión, ¡resístete con todas tus fuerzas! Un consejo: un rodillazo en los huevos dejará fuera de juego a tu agresor durante unos valiosos instantes que te permitirán escapar. Si te sujeta del cuello con la mano, podrás zafarte de sus garras tirando con fuerza de su dedo meñique.

Ahora, si te ponen un pincho en el cuello y te dicen “como grites te mato”, tanto si es para robarte como si es para violarte, te aconsejo que no grites. Que dentro de unos meses/años en el juicio puedas o no puedas demostrar que te puso un pincho en el cuello es lo de menos, lo importante es que puedas estar allí.

Epílogo

Mi motivación para escribir este artículo es únicamente separar el grano de la paja en las críticas a la sentencia. Entiendo que criticar, aparte de un modo de dar salida a la rabia (que es algo importante), es también parte de un sano ejercicio constructivo. Para construir algo nuevo primero hay que derribar lo viejo. Pero para ello es importante que sepamos de qué estamos hablando. Es absurdo perder tiempo discutiendo acerca del #NoEsNo, cuando esta sentencia no va de eso. Ese tiempo y esas energías deberíamos emplearlas en debatir qué es violencia y qué es intimidación, cómo influyen en las relaciones sexuales, y en especial, en la validez o existencia del consentimiento.

En cualquier caso, si tras leer esto no estás de acuerdo con lo que digo, no pasa nada: acepto correcciones y sugerencias. No sería el primer artículo que modifico después de haberlo publicado. Y por supuesto, acepto aportaciones de nuevas críticas a la sentencia que no sean las que he señalado. No dedico tanto tiempo a leer prensa como me gustaría, es probable que haya pasado por alto más de una. Si me la señalas, intentaré encontrar tiempo para escribir acerca de si me parece fundada o infundada.

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