Bien sigue lo que bien acaba

Hace algo más de siete años ya titulé de manera parecida otro artículo. Tres ciudadanos extranjeros en situación administrativa irregular se debatían entre ser expulsados o que se les impusiera una simple multa. El buen final consistió en que sólo les cayera una multa. Usé como símil futbolístico el hecho de no perder por mucho. A día de hoy, si soy sincero, no sólo desconozco su situación administrativa, es que ni siquiera recuerdo de quiénes se trataba. Son ya muchos los extranjeros a los que he tenido que intentar que no expulsen, con mayor o menor acierto. No puedo recordar de cuáles en concreto se trataba en aquella ocasión. No hay mal que por bien no venga: así no tendré problema para guardar el secreto profesional. Sigue leyendo