Bien sigue lo que bien acaba

Hace algo más de siete años ya titulé de manera parecida otro artículo. Tres ciudadanos extranjeros en situación administrativa irregular se debatían entre ser expulsados o que se les impusiera una simple multa. El buen final consistió en que sólo les cayera una multa. Usé como símil futbolístico el hecho de no perder por mucho. A día de hoy, si soy sincero, no sólo desconozco su situación administrativa, es que ni siquiera recuerdo de quiénes se trataba. Son ya muchos los extranjeros a los que he tenido que intentar que no expulsen, con mayor o menor acierto. No puedo recordar de cuáles en concreto se trataba en aquella ocasión. No hay mal que por bien no venga: así no tendré problema para guardar el secreto profesional.

Siete años largos después, esta semana me han llegado dos resoluciones, ambas relacionadas con la materia de Extranjería, ambas favorables a mis clientes, y no he podido evitar acordarme de aquel artículo que escribí, simplemente, para expresar públicamente un estado de ánimo positivo.

La primera resolución me llegó el lunes, aún julio. Una Sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, al que recurrí en apelación, pidiendo que se concediera a una persona extranjera que padece una enfermedad incurable un permiso de residencia por razones humanitarias (art. 126.2 RD 557/2011). Esta persona lo había solicitado en vía administrativa en septiembre de 2016, se lo denegaron, se me designó para recurrirlo en vía administrativa, se desestimó el recurso, recurrí al Contencioso-Administrativo, y este Juzgado desestimó mi demanda porque, decía, no se acreditaba el cumplimiento del requisito de que la enfermedad se hubiera contraído en España. Recurrimos en apelación al TSJ, y nos han dado la razón. Llamé el mismo lunes al cliente para darle la buena noticia, sin haber leído más que el Fallo de la Sentencia (es decir, lo importante), y hoy me he reunido con él para darle copia de la Sentencia, explicarle su contenido, y aclararle los pasos a dar a partir de ahora para la expedición del permiso de residencia.

La segunda resolución me ha llegado hoy mismo, hace un rato, por correo certificado. Una persona extranjera en situación administrativa irregular había presentado solicitud de permiso de residencia por arraigo social (art. 124.2 RD 557/2011), aportando a la solicitud dos ofertas de trabajo a tiempo parcial, que en conjunto justificaban que iba a percibir un salario suficiente para satisfacer sus necesidades económicas. Cuando la Subdelegación del Gobierno requirió a los empleadores para que aportaran justificante de contar con medios suficientes para hacer frente al pago del salario, sólo uno de ellos contestó, por lo que la Subdelegación archivó la solicitud. Se me designó para recurrir la resolución, y la persona extranjera se me presentó en el despacho con una nueva oferta de trabajo a jornada completa por parte del empleador que sí había aportado justificante de medios. El pasado 20 de julio presenté el recurso en vía administrativa aportando dicha oferta de trabajo, y hoy, semana y media después, se me notifica la resolución por la que se me da la razón, y se concede a mi cliente un mes de plazo para darse de alta en la Seguridad Social.

Siete años después, ya no se trata de perder por poco, ni siquiera de empatar, en estos dos casos HEMOS GANADO, en uno de ellos en tiempo de descuento y tras mucho sufrir, y en el otro dominando casi desde el inicio del encuentro. Dos personas pasarán de vivir en la clandestinidad a tener papeles. Si en aquella ocasión quería mostrar al mundo un estado de ánimo positivo por haber evitado la expulsión de tres personas que seguirían en la clandestinidad y tendrían que hacer frente al pago de multas, hoy debería estar exultante.

Debería.

Hay días en que el café está tan amargo, que no hay azúcar que lo endulce.

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