Aviso a navegantes. Como en anteriores ocasiones en las que he hablado de mi vida, me ha salido un texto más bien largo. Si no os apetece leer tantas letras juntas os aconsejo que paséis de esta bitácora, o si no saltad directamente al último párrafo, que contiene un resumen. Si tenéis intención de leer el texto completo os recomiendo no leer el resumen hasta haber leído el texto completo.
El pasado miércoles me llamó por teléfono un compañero y amigo justo cuando estaba apagando el ordenador y recogiendo los bártulos para irme a casa. Hacía tiempo que no hablábamos, y me hizo ilusión recibir su llamada. Enseguida la ilusión se convirtió en sorpresa mayúscula cuando empezó a contarme los cambios que ha experimentado su vida desde la última vez que hablamos. En aquella anterior ocasión me comentaba que se sentía un poco hastiado con su trabajo. Había empezado desde abajo, y poco a poco, demostrando su valía, había ido asumiendo nuevas responsabilidades, responsabilidades éstas que siempre había considerado retos intelectuales y profesionales, una buena manera de crecer; pero últimamente veía que se había estancado, notaba que había tocado techo en la empresa, y su trabajo ya no le resultaba tan sugerente. Me comentaba que necesitaba cambiar de aires. No necesariamente de manera inmediata, pero él tenía claro que debía buscar su futuro fuera.
Leer el resto de la entrada »
Compártelo